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miércoles, 25 de agosto de 2010

Tres ex presos políticos reconocieron el lugar donde fue asesinado Chaves Sosa


Inspección ocular. Le decían "La Perrera"; allí fue "torturado" hasta morir.

La República. 25 8 10

La Base Aérea de Boiso Lanza fue el centro de una nueva instancia judicial en la causa por el homicidio del militante del PCU, Ubagesner Chaves Sosa. La Justicia concretó una "inspección ocular" del recinto; pese a las reformas, tres testigos reconocieron el lugar donde Chaves Sosa fue torturado.

La jueza penal de 7º Turno, Mariana Mota, y la fiscal Ana María Tellechea ingresaron ayer a la Base Aérea de Boiso Lanza para concretar una "inspección ocular" del establecimiento, en el marco de la indagatoria judicial por el homicidio del militante comunista Ubagesner Chaves Sosa.

La audiencia contó con la participación de Isidora Musco y Valentina Chaves (viuda e hija de Chaves Sosa, respectivamente), del abogado querellante Oscar López Goldaracena, y de tres ex detenidos políticos en dicha Base en 1976. No comparecieron los representantes legales de los militares presuntamente involucrados en el homicidio del militante comunista.

En este sentido, los tres ex presos políticos pudieron reconocer "física y espacialmente" los principales lugares de reclusión del predio militar, entre ellos, "La Perrera", lugar donde fue "torturado y asesinado" Ubagesner Chaves Sosa, indicaron fuentes judiciales a LA REPUBLICA.

Los tres testigos también identificaron "claramente" la ubicación del celdario y otros lugares donde fueron recluidos presos políticos durante esos años, además de brindar detalles exactos sobre los lugares de acceso a "las catacumbas" y las salas de tortura. Incluso, los tres coincidieron sobre la ubicación de los instrumentos utilizados por los militares para torturar a los detenidos (caballete, tachos y ganchos) dentro de las propias salas de tortura, señalaron las fuentes.

"El ingreso a Boiso Lanza fue muy removedor para los testigos y la familia de Chaves Sosa, pero es un hecho muy importante porque la Justicia es sanadora. A nuestro juicio se están reuniendo los elementos de convicción suficiente para poder proceder al encausamiento de los implicados, quienes obviamente deberán ser determinados por la Fiscalía y la sede. Sin embargo, estamos a la espera de complementos, entre ellos la posible citación de nuevos testigos para seguir ahondando en la investigación", señaló López Goldaracena a LA REPUBLICA.

El proceso judicial por el homicidio de Chaves Sosa implicó la comparecencia ante la Sede de tres ex oficiales de la Fuerza Aérea Uruguaya (FAU), con activa participación en Boiso Lanza.

Los oficiales, entre ellos, el capitán (r) Uruguay Araújo Umpiérrez, fueron identificados como parte de la oficialidad operativa en Boiso Lanza cuando en mayo de 1976 se produjo la detención, el sometimiento a torturas y finalmente la desaparición forzada de Chaves Sosa, por el ex preso político Guillermo Gómez.

Gómez declaró que Boiso Lanza era un centro de operaciones del Organismo Coordinador de Operaciones Antisubversivas (OCOA) y del S2, y que al frente de esa unidad estaba el capitán (r) Araújo Umpiérrez. "Los milicos nos decían que Araújo Umpiérrez era el jefe del S2 de Boiso Lanza, es decir del servicio de inteligencia. El OCOA operaba en la base aérea", explicó Gómez en una entrevista con LA REPUBLICA publicada el pasado 31 de julio de 2008.

Chaves Sosa, militante sindical y del PCU, fue detenido el 28 de mayo de 1976 y derivado a la Base Aérea de Boiso Lanza, donde fue interrogado y torturado, falleciendo horas más tarde. El caso se tornó emblemático, por cuanto significó el primer cuerpo de un detenido-desaparecido recuperado desde la reapertura democrática en 1985.

Los restos de Chaves Sosa reaparecieron el 29 de noviembre de 2006 en una chacra de Pando, tras los trabajos del equipo de Antropología Forense de la Universidad de la República, en base a información brindada por la FAU.

"Ocurrido el hecho (la muerte de Chaves Sosa) la intención fue entregar el cuerpo a los familiares, pero al no poder presentar un certificado de defunción se procedió a montar un operativo simulando su fuga y sepultando el cadáver con cal en una chacra, próxima a la ciudad de Pando; predio que estaba en custodia de la Fuerza Aérea", detalla el informe de la FAU.
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