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viernes, 5 de noviembre de 2010

El general rectificó versión sobre muerte de militante Sabalsagaray


Dalmao. Ayer dijo que el cuerpo fue encontrado en posición fetal, con las piernas trancadas por la tarima.

La República. 5 11 10.

El general Miguel Dalmao rectificó, nuevamente, ante la Justicia, su versión sobre la muerte de la militante de la UJC, Nibia Sabalsagaray, en la dictadura. El oficial modificó su testimonio sobre la posición en que fue encontrado el cuerpo. El juez actuante resolverá en los próximos días su situación procesal.

El general Miguel Dalmao modificó ayer, nuevamente, su versión sobre la muerte de la militante de la UJC, Nibia Sabalsagaray, en las entrañas del Batallón de Transmisiones Nº 1 (hoy Batallón de Comunicaciones Nº 1), rectificando lo declarado ante el Supremo Tribunal Militar (STM), en 1974, y ante el propio juez penal de 10º Turno, Rolando Vomero, en marzo de 2010.

Dalmao, actual jefe de la División de Ejército IV con asiento en Minas, compareció durante poco más de una hora, en el marco de la "audiencia ratificatoria" (artículo 126 del CPP), tras el pedido de procesamiento formulado en su contra por la fiscal Mirtha Guianze. El fin de la audiencia implicó que el juez Vomero dispusiera "autos para resolución".

El general Dalmao aseguró ayer que el cuerpo de Sabalsagaray fue hallado "en posición fetal, con las piernas trancadas por la tarima", contradiciendo sus propias declaraciones de 1974 y marzo de 2010. El oficial rectificó sus dichos alegando "no saber" si en dichas oportunidades "se expresó mal o no prestó atención al acta", según pudo saber LA REPUBLICA.

"Siendo aproximadamente la hora 12:10, el suscripto recorrió los calabozos en los que se encuentran los detenidos por actividades subversivas, ya que pensaba hablar con la detenida Nibia Sabalsagaray Curutchet, y al asomarme a la celda número tres, notó que la mencionada se encuentra arrodillada en el piso y colgando de un pañuelo anudado al cuello y a un hierro saliente de la pared que da a la cabecera de la tarima", declaró Dalmao ante los instructores militares en 1974. La versión fue ratificada en marzo de 2010.

En este sentido, la nueva versión pretende rebatir un informe técnico forense por el cual se catalogó como "inconsistente" la tesis de suicidio. En efecto, el médico forense Domingo Mederos, oportunamente designado por el propio juez Vomero como perito, analizó la abundante prueba documental y testimonial recopilada durante la indagatoria, tras lo cual descartó la versión oficial.

El profesional estimó que, de acuerdo a la altura del "hierro" (1,80 metros) y la posición en que se dice fue hallado el cuerpo, Sabalsagaray debía medir 2,50 metros.

"Esta nueva versión es posterior a un peritaje forense que descalificó totalmente la versión anterior brindada por el propio Dalmao ante el STM en 1974 y el propio juez Vomero en marzo de 2010, cuando controló el acta y la firmó, con la obvia intención de acomodar su testimonio", dijo el abogado querellante Juan Errandonea a LA REPUBLICA.

Sin embargo, "lo que nosotros podamos opinar no tiene mayor relevancia. Es el juez el que tiene la última palabra y valorará si tiene algún valor, obviamente considerando que fueron hechas como indagado y no está obligado a declarar en su contra", lo cual "relativiza" su testimonio, afirmó Errandonea.

Insisten con versión oficial

Dalmao compareció ante la Justicia tras el pedido de procesamiento solicitado por la fiscal Mirtha Guianze, en el marco de la indagatoria penal por la muerte de Nibia Sabalsagaray. La representante del Ministerio Público pidió, en este sentido, el procesamiento con prisión de Dalmao y el coronel (r) José Nelson Chialanza (jefe del Batallón de Transmisiones Nº 1 en 1974) por "coautoría de un delito de homicidio muy especialmente agravado".

La figura penal "encarta en la conducta de los indagados", por cuanto el crimen fue "causado con grave sevicia, esto es, aflicciones físicas consistentes en atrocidades destinadas al padecimiento de la víctima, con innecesario sufrimiento antes de su muerte", según expresa el dictamen de la Fiscalía.

En tanto, la defensa de ambos imputados insistió ayer en la tesis del suicidio. "La tesis que hemos venido sosteniendo, desde un análisis objetivo del expediente judicial, es que se trata de un caso claro de suicidio, sobre el cual se están dando explicaciones después de 37 años. Uruguay es el país de América Latina con mayor tasa de suicidios y existen casos de hombres que por más fuerte sea su personalidad cometieron suicidio en prisión. En este caso se trataba de una chica de 23 años, detenida en un lugar donde estaba rodeada de hombres a los cuales consideraba sus enemigos, por lo cual la hipótesis de un profunda depresión y suicido es viable", expresó Langón a LA REPUBLICA.

Asimismo, los abogados Graciela Figueredo y Emilio Mikolic, representantes de Chialanza, solicitaron descartar el testimonio de Carámbula, por cuanto es "amigo" de la familia Sabalsagaray. Carámbula fue el encargado, como estudiante de Medicina, de realizar una autopsia del cuerpo, luego de burlar la "prohibición" de abrir el féretro en el cual fueron entregados sus restos, rebatiendo la tesis del "suicidio".

El dedito "p'arriba"

El general Miguel Dalmao arribó pocos minutos antes de las 15:30 horas al Juzgado de la calle Misiones, en auto oficial del Ejército Nacional, matrícula ENA 4506, en compañía de los tres asesores jurídicos del Centro Militar, los abogados Miguel Langón, Graciela Figueredo y Emilio Mikolic.

Con gesto adusto , el oficial descendió del vehículo y subió las escaleras del estudio de abogados situado al lado del Juzgado, donde tiene su despacho particular el doctor Langón, escoltado por efectivos del Ministerio del Interior. La escolta policial permaneció incólume en la puerta del estudio, aguardando su descenso, el cual se concretó minutos más tarde.

El ingreso de Dalmao al Juzgado se concretó tras algunos forcejeos entre los efectivos policiales y algunos periodistas que pretendían obtener las palabras del primer oficial en actividad con pedido de procesamiento en su contra por las graves violaciones a los derechos humanos ocurridas en dictadura. Dalmao se mostraba impávido.

El fin de la audiencia se produjo una hora después. El oficial pretendió evadir el cerco periodístico saliendo por el acceso al Juzgado de la calle 25 de Mayo. Algunos periodistas lo detectaron y corrieron en su encuentro, pero Dalmao ya había ingresado al auto oficial, junto a Mikolic y Figueredo. Sin embargo, el general tuvo tiempo de despedirse: mirando a los periodistas elevó su mano derecha con el puño cerrado, dejando extendido su dedo mayor. El auto oficial partió, entonces, lo más raudamente posible.