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domingo, 18 de julio de 2010

"Sólo cuando esté anulada la Ley de Caducidad la victoria será final"

Zelmar Michelini (hijo). Categórica afirmación durante coloquio sobre el Tribunal Russell II.

El hijo de Zelmar Michelini que lleva su mismo nombre cerró el acto realizado el pasado miércoles recordando el Tribunal Russell II. "Chicho", como lo conocen los amigos fue categórico al decir que la victoria final será cuando se anule la Ley de Caducidad.

La República. Domingo 18 de julio de 2010. Por Víctor Carrato.

Zelmar Michelini (hijo) vive en París y trabaja en la agencia noticiosa France Press; junto a su hermana Isabel que reside en Argentina se sumaron a los ocho hermanos para participar en este acto recordatorio.

El miércoles pasado la Fundación Zelmar Michelini realizó un coloquio en la sala de conferencias del Teatro Solís que se vio colmada de público donde entre otros estuvieron presentes Juan Raúl Ferreira, el ex ministro del Interior Guillermo Stirling, Sara Méndez, el ex subsecretario de Salud Pública Dr. Miguel Fernández Galeano y otras conocidas personalidades. La fecha del acontecimiento no fue casual, se trata del 14 de julio, aniversario de la toma de la Bastilla, la vieja cárcel de la aristocracia francesa liberada por el pueblo durante la revolución francesa de 1789.

La Dra. Hebe Martínez Burlé, defensora de los Derechos Humanos, en su intervención recordó una frase que luego fue retomada por Zelmar Michelini (hijo). "Alguien dijo, hace mucho tiempo, con palabras seguramente más lúcidas que las mías, que no había ni una victoria ni una derrota parciales; que las victorias eran finales y totales y las derrotas eran totales y finales. Nosotros, como a los chilenos, como a los brasileros, a los argentinos, como a ustedes (miembros del tribunal) aquí sentados, no nos asustan ni nos detienen ni nos conduelen las derrotas parciales que puedan sucederse. Tenemos tanta fe en nuestra lucha y tanta convicción en nuestras ideas y nuestro camino está tan lleno de mártires que sabemos que hay una victoria final y hacia ella estamos yendo", citó la abogada. Agregando enseguida que "No existen las cosas imposibles, sólo debemos desarrollar más fuerza para alcanzarlas...porque la única lucha que se pierde es la que no se dá."

"Chicho" Michelini retomó esta frase al cierre del coloquio, autocalificándose como "monotemático" para insistir en la necesidad de la anulación de la Ley de Caducidad.

Además, el hijo del senador asesinado en Buenos Aires en 1976 contó que cuando vivió con su padre en el Hotel Liberty, de la vecina orilla, se despertaba todas las mañanas con el ruido del teclado de la máquina de escribir en la cual su padre redactaba cartas denunciando la situación del Uruguay bajo la dictadura. Añadió que previo a la realización del Tribunal Russell II, se sumó el hecho que se dormía escuchando a su padre memorizando la intervención que iba a realizar en Roma.

Señaló también que su padre volvió de la capital italiana convencido de la importancia que tenía la denuncia internacional sobre la situación de violación e los derechos humanos en Uruguay en aquella época.

El profesor italiano Alberto Filippi, integrante de aquel Tribunal Russell II, llegó a Montevideo para recordar el acontecimiento histórico que se produjo en marzo de 1974, convocado por el profesor italiano Lelio Basso para investigar las violaciones de derechos humanos que se cometían en el Cono Sur en el marco de las dictaduras cívico-militares. En el tribual Russell II participaron entre otros los escritores Gabriel García Márquez y Julio Cortázar.

La moderadora del coloquio, ex subsecretaría de Relaciones Exteriores, Belela Herrera destacó que el discurso de Michelini en Roma "tendría que ser parte en todos los liceos del país".

El profesor Gerardo Caetano insistió en la "defensa de la libertad" por la cual siempre luchó Zelmar Michelini así como en la defensa de la democracia, lo que catalogó como las "coincidencias biográficas" entre el filósofo Bertrand Russell y el senador asesinado por la dictadura. "Las libertades son las pesadillas de la dictadura", insistió Caetano.

El historiador y politólogo resaltó la posición inclaudicable de Zelmar Michelini en la defensa de la libertad: "No hay ningún valor que pueda ser intercambiable a la verdad y a la justicia. Mucho menos el de la paz. Porque la paz no puede ser otra cosa que la expresión radical y la vigencia de la verdad y justicia.

Y esa lucha de construir una cultura de los derechos humanos como sustento de una visión humanista tiene que ser radical y tiene que servir para condenar cualquier violación a los derechos humanos, venga de donde venga. Porque debe ser un compromiso radical. Ése es, entre otras cosas, el legado de Zelmar Michelini", dijo.

El abogado argentino Leandro Despouy, actual Presidente de la Auditoría General de la Nación argentina, abogado defensor de los Derechos Humanos que debió exiliarse durante la dictadura del vecino país, recordó la figura del senador Michelini y dijo que a pesar de tener que declarar el día siguiente ante tribunales argentinos no podía estar ausente en este coloquio.

La denuncia de Despouy

El presidente de la Auditoría General de la Nación (AGN), el radical Dr. Leandro Despouy, declaró ayer ante la Justicia por la existencia de secuestros y asesinatos ocurridos en 1974, antes de la dictadura militar y durante el gobierno de María Estela Martínez de Perón.

Según consignó Despouy en el juzgado federal de Norberto Oyarbide, en noviembre de 1974 hubo un operativo de represión coordinado entre las fuerzas armadas uruguayas y argentinas, que sería un antecedente del Plan Cóndor desplegado luego del golpe de Estado de 1976.

Este plan se habría montado con el aval de la organización terrorista para estatal Alianza Anticomunista Argentina, conocida como Triple A y liderada por el entonces ministro de Bienestar del peronismo, José López Rega.

En esa causa se denunció el secuestro y asesinato de Guillermo Jabif, Daniel Banfi y Luis Latrónica y de otros ciudadanos uruguayos. A la vez, Despouy hizo una descripción detallada de las circunstancias en las que tomó conocimiento del asesinato de Silvio Frondizi, cuya muerte también investiga Oyarbide. El titular de la AGN destacó la existencia de una organización terrorista paraestatal previa al golpe de Estado y la presencia de delitos de lesa humanidad antes de la dictadura militar.

En rigor, Despouy denunció este caso en enero de 1975, ante el Tribunal Russell reunido en Bruselas.

Ayer, el titular de la AGN dio detalles al juez Oyarbide sobre los secuestrados ocurridos en 1974 en Buenos Aires y los trasladados clandestinos al Uruguay, en el denominado "vuelo cero", según el testimonio del sobreviviente Julio Abreu ante Madres y Familiares de Uruguayos Detenidos Desaparecidos.

Por otro lado, Despouy recordó el apropiamiento ilegal del niño Amaral García Hernández por parte de un matrimonio vinculado con las fuerzas represivas argentinas. Este dato lo tomó del archivo de Abuelas de Plaza de Mayo. Se trata del caso de José Antonio Moreno y Lilian Dorothy Ramona Calderón, que inscribieron a Amaral como hijo propio con el nombre Juan Manuel Moreno. Los apropiadores fallecieron y el niño quedó al cuidado de los que figuraban como abuelos maternos.

Según Despouy, al morir éstos, el niño pasó a manos de un falso medio hermano que trabajaba en la SIDE y que lo llevó a Formosa. Allí fue recuperado por las Abuelas de Plaza de Mayo, a partir de gestiones realizadas por sus familiares y por el senador uruguayo Germán Araujo

LA TRIPLE A

Despouy mencionó que los cuerpos de Floreal García, Mirtha Hernández, Graciela Estefanell, Héctor Brum y María de los Angeles Corbo aparecieron acribillados el 20 de diciembre de 1974 en la localidad de Soca, en Uruguay.

Durante su testimonio, Despouy dejó en claro que el proceder de "la Triple A en todo el país, amparado por la estructura del Estado, dio lugar a secuestros y desapariciones previas al golpe de Estado de 1976".