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miércoles, 13 de octubre de 2010

"Los crímenes no se pueden ocultar porque afloran en otras generaciones"



ENTREVISTA EXCLUSIVA. CON ESTELA CARLOTTO, PRESIDENTA DE ABUELAS DE PLAZA DE MAYO

La presidenta de "Madres y Abuelas de Plaza de Mayo", Estela Barnes de Carlotto visitó nuestro país el jueves pasado. Se reunió con el presidente, José Mujica, ese mismo día y concedió una entrevista exclusiva a LA REPUBLICA.

Miércoles 13 de Octubre. Víctor Carrato

No saber. "No sabemos a quién se parecen, algunas abuelas no saben si es varón o mujer lo que estamos soñando encontrar".

Desaparecidos. "Encontrarlos y ver que nos acompañan que se realizan, que son libres, es maravilloso".

"Es una enorme satisfacción que José Mujica esté ejerciendo la Presidencia en el Uruguay de la manera en la que lo está haciendo, con su experiencia, su honestidad, su sentido crítico y realista", expresó Estela de Carlotto.

En Argentina fueron asesinados 30.000 ciudadanos de toda edad y condición social durante la última dictadura iniciada en marzo de 1976. Entre ellos se cuentan unos 500 pequeños de corta edad y criaturas en proceso de gestación que vieron la luz en las cárceles de la dictadura militar y que fueron robados por sus mismos secuestradores que los anotaron como hijos propios.

De ellos han aparecido hasta ahora 102. "Para buscar a esos niños, localizarlos y restituirlos a sus familias legítimas nació en octubre de 1977 la Asociación Abuelas de Plaza de Mayo".

El jueves pasado las Abuelas de Plaza de Mayo aguardaban "con muchísima emoción y expectativa" el anuncio del ganador del premio Nobel de la Paz que se conocería al día siguiente. Finalmente las Abuelas fueron postergadas a pesar de que más de 25.000 personas expresaron su apoyo a su candidatura al premio Nobel de la Paz, entre ellas la presidenta argentina, Cristina Fernández, su marido y antecesor, Néstor Kirchner, así como el juez español Baltasar Garzón, el argentino Adolfo Pérez Esquivel, que ganó el galardón en 1980. El escritor Eduardo Galeano, el cantautor español Joan Manuel Serrat, el pianista argentino Miguel Angel Estrella y Diego Maradona, ex seleccionador y astro del fútbol argentino, también apoyaron a las Abuelas para lograr ese reconocimiento.

Supongamos que mañana (por el viernes pasado) le dan el Premio Nobel de la Paz a las Abuelas de Plaza de Mayo, ¿qué significado tiene eso?

Con la ilusión que tenemos, la expectativa es muy grande y si a la mañana, como me han prometido, me llaman, no bien se sepa en Oslo la noticia, gritaré sola, festejaré sola, porque vivo sola.

Sin duda va a estar acompañada de muchos otros gritos y festejos en el mundo.
Lo que voy a hacer es llamar a mis compañeras para avisarles y decirles que vamos todas a la casa de las Abuelas en Buenos Aires y que inviten a los nietos, a los amigos y el periodismo porque va a ser realmente una fiesta, una alegría enorme. Significa mucho esto. Uno no le puede quitar importancia. Las Abuelas no estamos detrás de los premios sino que estamos detrás de la conquista de salvar a nuestros nietos de la vida mentida, no hay mejor premio que encontrar un nieto. Pero los premios ayudan, es un mimo, es un cariño.

Es un reconocimiento de una lucha que hemos desarrollado, durante 33 años, abriendo caminos porque nadie hizo esto antes. Nadie ha escrito esto antes, estamos escribiendo nosotros. Ya hoy podemos decirle al mundo entero que para que no pase nunca más, pero si llegara a pasar tienen toda una tarea de leer para saber qué se puede hacer, para romper los designios de una dictadura.

De manera que cuando fuimos avanzando, desde aquel comienzo, cada una haciendo y diciendo lo que podía y lo que sabía, mirándonos hoy todavía las Abuelas, en la comisión directiva que somos las que nos vemos cotidianamente, qué distintas que somos aún. Diferentes religiones, diferentes culturas, diferentes ideologías políticas pero hay algo tan fuerte que nos une que es el amor por estos hijos que nos mataron, porque están muertos.

A mí me entregaron a mi hija asesinada y el resto ya sabemos y por esos nietos que no conocemos porque nacieron en cautiverio. No sabemos a quién se parecen, algunas abuelas no saben si es varón o mujer lo que estamos soñando encontrar. Encontrarlos y ver que nos acompañan que se realizan, que son libres es maravilloso. El premio Nobel ayuda a que esto se sepa, a los que ignoran en el país o quieren ignorarlo y al resto del mundo porque este es un delito, que si bien ocurrió en Argentina, afectó a toda la humanidad.

A veces yo leo en los periódicos sobre una niñita que se perdió en Italia y el mundo entero la busca, mientras que nosotros estamos buscando 400 de esos niñitos de entonces y hay que buscarlos. En soledad no se puede.

Uno de los primeros artículos sobre las Madres de Plaza de Mayo fue de Julio Cortázar que hablaba sobre las "locas" de Plaza de Mayo.

Sí, ese fue el mote que nos puso la dictadura porque consideraban que estábamos locas al afirmar que había desaparecidos. "Dicen que hay muertos y secuestros, ¿de qué están hablando? Déjenlas, no las molesten que son mujeres y se van a cansar", decían. Y se equivocaron mucho porque no nos cansamos. Vamos a dejar hasta el último hálito de vida en la lucha, tanto las Madres como las Abuelas de Plaza de Mayo, que somos doblemente afectadas porque somos madres y abuelas a la vez.

Si eso sirve, ¡qué bien que hace para cada una de nosotras que dejamos algo en este mundo! Que esa indiferencia, es falta de educación democrática que tuvimos, por la edad que tenemos, porque desde 1930 en Argentina hay dictaduras que entorpecen y cortan los períodos constitucionales.

No nos formamos en defender lo que tenemos que defender sino cuando nos tocaron un hijo y salimos con fuerza y escondimos los miedos. Esto hay que hacerlo visible no solamente para los argentinos sino para el mundo entero. Porque, atención, Argentina es un país extenso, rico, tiene todo y esto pasó.

Nadie puede decir que esto no les va a pasar. ¡Atención! Esto sirve para dejar sentada una historia visible del horror, de la muerte, de la miseria, del robo, del saqueo, de todo lo que hizo la dictadura, para que otros jóvenes como nuestros hijos, puedan pensar en libertad y no tengan miedo ni corran riesgos.

Pasar por este mundo luego de haber sido indiferentes a los golpes militares cuando éramos jóvenes, no salir nunca con un cartel a repudiar. Hoy sabemos que con piedras o con palos vamos a defender la democracia. Ya hemos aprendido mucho.

Ustedes han recuperado la identidad de muchos niños de aquella época y ahora acaba de aparecer otro más.

Sí, apareció el desaparecido 102 [hijo de María Graciela y de su marido Jorge Rochistein]. Cada caso tiene similitudes y diferencias. Cada chico reacciona viniendo solo, de motu propio, a buscar o que lo busca la justicia y se niega al reconocimiento. En este caso fue así, él se negaba, este chico está criado por un militar, él mismo es militar, o sea que le metieron la vocación.

Creo que se equivocó porque esto pasa, cuando este chico conozca y ya conoce, se abrió a conocer su historia, esa cáscara de crianza que les dan los represores para que sean enemigos de sus padres ideológicamente, se les cae. Después aparecen los Juan Cavandier, que es un chico que ahora es parlamentario, o sea sacan de papá y mamá la genética que los represores no les pueden dar porque son todas historias falsas. Así que con este chico, seguro que a corto plazo nos va a venir a visitar a las Abuelas, sobre las que habrá escuchado que "hay brujas que sacan sangre", esas somos nosotras y ahora verá que somos señoras que tenemos ganas de reír, de festejar, de vivir la vida que nos falta, pero siempre en un camino que no hay claudicaciones posibles.

¿Cómo van los juicios que actualmente se están desarrollando en Argentina?

Muy bien, en todo el país, en cada provincia, con sus represores a la vista, con sus centros clandestinos de detención, los testigos sobrevivientes, con gran valentía porque eso duele mucho. Son juicios orales y públicos muy importantes, desde el juicio contra Videla, que es el máximo exponente, hasta todos los que han sido partícipes conscientes de la represión, que se han enriquecido, que han robado, que han violado mujeres, desarrollando prácticas de torturas aberrantes.

Esos no pueden convivir dentro de una sociedad que quiere ser justa. Yo creo que esto va avanzando. Hay algunas oposiciones minoritarias, hay algunas personas que todavía se están reuniendo para vivar a los asesinos. Pero eso ya la sociedad argentina no lo acepta.

¿Usted va a ver al presidente Mujica hoy (por el jueves pasado)?

Hoy voy a ver a un querido amigo, conocido de muchos años, aunque no tantos como hubiese querido, asombrosamente presidente de este país. Cuando nos enteramos los que lo conocemos auténticamente como es él, nos asustamos un poco porque dijimos qué es lo que va a hacer, qué disciplina protocolar va a tener ese hombre, pero nos está asombrando muchísimo, porque es un sabio, es un hombre que tiene el interés puesto en el pueblo y eso es lo más importante en un hombre sano, un hombre honesto. Así que lo vengo a saludar, en nombre de todas las Abuelas, por supuesto y justamente, previo a la noticia que puede venir mañana.

Si no viene mañana el Premio Nobel, yo me levantaré no tan nerviosa, me levantaré más tranquila y voy a ir a trabajar con las otras abuelas y seguiremos buscando nuestros nietos.

Acá en Uruguay se presentó un proyecto para anular la Ley de Caducidad que actualmente está en discusión en el Parlamento, ¿cómo ven esto ustedes?

Yo creo que el pueblo uruguayo merece que exista verdad y justicia, real justicia, efectiva. La Ley de Caducidad tendría que haber sido anulada, no volver a un plebiscito nuevamente porque a veces, por confusión u otras materias que entran en este juego se vuelve a repetir la historia y hay algo que es humano, que es la historia de la humanidad: nunca los crímenes se pueden ocultar porque afloran en otras generaciones. Los nietos del franquismo siguen pidiendo por sus abuelos y por la verdad.

El holocausto no se olvida, la guerra, el genocidio armenio no se olvida. No se pueden olvidar los crímenes de Estado. Entonces esa ley debe terminar y que vengan unas leyes que lleven en tiempo y forma a la posibilidad de la condena a los que acá desarrollaron el terrorismo de Estado, es lo que merece el pueblo. Nosotros vamos a apoyar, como siempre, a nuestros amigos y compañeros de organismos de Derechos Humanos del Uruguay.

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