la asociación de todas y de todos los ex presos políticos de Uruguay

Joaquín Requena 1533 esquina Brandzen. Telefax: 2408 44 65. Montevideo. Uruguay. Dirección electrónica: crysol2003@gmail.com


Horario de atención en nuestra sede social: de lunes a viernes de 14.30 a 19 horas. Cuota social: $ 140.-




martes, 11 de diciembre de 2018

Mireia Villar Forner (*) / Birgit Gerstenberg (**)


A 70 años de la Declaración Universal de Derechos Humanos, lo que perdura y lo que nos desafía



09.12.2018


Hace 70 años, tras las experiencias devastadoras de las dos grandes guerras mundiales, la Asamblea General de la ONU aprobó la Declaración Universal de Derechos Humanos como un ideal común para todos los pueblos y las naciones. Los redactores de la Declaración -bajo el liderazgo de una mujer, Eleanor Roosevelt- lograron reunir una visión común desde todos los continentes, y que la comunidad internacional se comprometiera a no permitir nunca más las atrocidades que devastaron la vida y dignidad de millones de personas.

Han pasado siete décadas desde ese 10
Mireia Villar
de diciembre de 1948 y, si miramos atrás, es innegable que gracias a la Declaración y al compromiso de muchos Estados con sus principios, la dignidad de millones de personas se ha visto fortalecida y se han sentado las bases de un mundo más justo.

América Latina es la región más desigual en términos de distribución de la riqueza, y esto en sí mismo representa un problema de derechos humanos, pues la pobreza es a la vez causa y consecuencia de vulneraciones múltiples e interconectadas de derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales. Las personas que viven en la pobreza se ven expuestas regularmente a la denegación de una vida en dignidad e igualdad de condiciones.

Uruguay no está ajeno a este devenir. Con la recuperación de la democracia el país abrazó el multilateralismo y la promoción de los derechos humanos como parte de su política exterior. Esto es reconocido por la comunidad internacional, al punto de que ha sido miembro del Consejo de Derechos Humanos de la ONU en diversas ocasiones, y fue elegido nuevamente en octubre de este año para formar parte de este órgano.

Birgit Gerstenberg 
El país también ha alcanzado altos niveles de desarrollo y ha demostrado voluntad política para avanzar por ejemplo en la promulgación de legislación como la ley integral de las personas trans, la ley que protege los derechos humanos de las personas con discapacidad y la ley integral contra la violencia hacia las mujeres, por mencionar algunas iniciativas que apuntan con fuerza a consagrar la igualdad de derechos entre todas las personas y una vida libre de violencia.

Por otro lado, Uruguay tiene el reto de garantizar condiciones humanas para su población penitenciaria, ya que algunas personas aún se encuentran en situaciones que desafían su dignidad y los alejan de posibilidades de rehabilitación y reinserción. Este punto es crucial si se espera enfrentar exitosamente la criminalidad y fortalecer la seguridad ciudadana con perspectiva de derechos.

Asimismo, y a pesar de importantes esfuerzos multisectoriales, la incidencia de los femicidios, la violencia y la discriminación contra las mujeres continúan siendo un flagelo: en lo que va de este año, Uruguay ya registra 24 femicidios, 20 de ellos íntimos, perpetrados por parejas, exparejas o familiares (de acuerdo con datos del 1º de enero al 30 de noviembre de la División Políticas de Género del Ministerio del Interior).

Uruguay tampoco puede resignarse a que la verdad, la justicia y la reparación frente a violaciones de derechos humanos cometidas en la dictadura aún sean un anhelo para muchas víctimas, las cuales a menudo han sido invisibilizadas, como las mujeres víctimas de violencia sexual en la época.

Los desafíos en derechos humanos son muchos y siempre cambiantes. Quizás quienes redactaron la Declaración Universal no tenían en mente temas actuales tan relevantes como el cambio climático, la planificación de las ciudades o la responsabilidad de las empresas en los derechos humanos. Sin embargo, los principios de la Declaración continúan plenamente vigentes e iluminan el camino hacia un futuro más justo y sostenible.

A 70 años de la Declaración Universal de Derechos Humanos, las Naciones Unidas en Uruguay y la oficina para América del Sur de la Alta Comisionada para los Derechos Humanos renuevan su compromiso con este país en el que todas las personas nacen libres e iguales en dignidad y derechos.

(*) Mireia Villar Forner, coordinadora residente de las Naciones Unidas en Uruguay

(**) Birgit Gerstenberg, representante regional de la oficina para América del Sur de la Alta Comisionada de las Naciones Unida para los Derechos Humanos (ACNUDH).

----------