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sábado, 18 de diciembre de 2010

Vinos envenenados: cuestión de Estado



HEBER PEDIRÁ DESCLASIFICACIÓN DE DOCUMENTOS SOBRE LA MUERTE DE SU MADRE

Caras y Caretas. 17 12 10. TEXTO: ROGER RODRÍGUEZ

El senador Luis Alberto Heber solicitará al ministro de Relaciones Exteriores de Uruguay, Luis Almagro, que insista ante el gobierno de Estados Unidos para la desclasificación de todos los archivos secretos estadounidenses sobre el caso de los vinos envenenados que en 1978 provocaron la muerte de su madre, Cecilia Fontana de Heber, cuyo homicidio indaga hoy la Justicia penal.

El legislador blanco, tras leer los nuevos documentos secretos divulgados por Wikileaks en el diario El País de Madrid, comentó a Caras y Caretas que la nueva documentación evidencia que existe información no desclasificada por el gobierno estadounidense, que sólo entregó catorce documentos censurados sobre el tema, y opinó que el caso debería considerarse una “cuestión de Estado”.

Luis Alberto Heber se mostró sorprendido por el contenido de la correspondencia del Departamento de Estado sobre Uruguay que se hizo pública esta semana, donde se confirma que la Central de Inteligencia Americana (CIA) se negó a desclasificar documentos sobre los vinos envenenados, según admite la encargada de negocios, Robin Matthewman.

La nueva documentación hecha pública el martes 14, también demuestra que en 2008 el embajador estadounidense, Frank E. Baxter, presionó a Tabaré Vázquez al contraponer el caso Mitrione como respuesta a los reclamos sobre los vinos envenenados y orquestar un ataque contra el ex dirigente tupamaro Henry Engler por su designación al frente del Centro de Imagenología Molecular (Cudim).

“Mantenemos los dedos cruzados para que el caso del vino envenenado haya sido definitivamente enterrado. El excelente trabajo en el Consejo de Seguridad Nacional y el Departamento de Estado convenció a nuestros interlocutores de que tomamos en serio la solicitud del presidente Vázquez y su relación con el presidente Bush, aunque sabemos que Vázquez lo pide por razones de política interna. Por último, el embajador planteó el caso Mitrione como un retroceso en el caso del vino envenenado”, informa el propio Baxter en un documento.

Baxter –según revelan los documentos– ya había protagonizado una campaña contra Engler en 2007, cuando Estados Unidos intentó bloquear una importación de aparatos médicos de la empresa General Eléctric al comprobar que la negociación implicaba al ex tupamaro, a quien sindican como uno de los responsable de la ejecución en 1971 de Dan Mitrione, agente de la CIA.

“SI ES POSIBLE, RESPONSABLEMENTE”

Robin Matthewman, por su parte, explica en otra comunicación interna que una carta que Vázquez envió en marzo de 2008 al presidente Bush pidiendo que se desclasificara documentación sobre el caso de los vinos envenenados, era similar a la que diputados blancos habían hecho un año antes, con magros resultados, a través de la ley de libertad de información (FOIA).

“El Departamento de Estado desclasificó algunos documentos relacionados con el caso. La CIA no lo hizo, citando preocupaciones sobre el compromiso de las fuentes y métodos. Muchos uruguayos permanecen insatisfechos con la respuesta del gobierno de Estados Unidos y están convencidos de que posee información útil sobre la muerte de la señora de Heber”, admite Matthewman.

“El gobierno de Uruguay está bajo presión política para tener en cuenta todos los abusos de derechos humanos cometidos durante la 'guerra sucia'. Creemos que, en este caso particular, los parientes de Heber entienden que el gobierno de Estados Unidos no tienen ninguna información sobre el autor del crimen de hace treinta años. Sin embargo, en esta incipiente temporada de campaña [electoral] los actores políticos están encontrando en las reiteradas solicitudes de información al USG [Gobierno de Estados Unidos] una manera conveniente de ejercer presión política sobre el gobierno del Frente Amplio por cualquier razón. Ésta es, probablemente, la fuerza que impulsó al presidente Vázquez a enviar la carta al presidente Bush”, opina.

El análisis de la encargada de “negocios” Matthewman agrega que “grupos de extrema izquierda de Uruguay regularmente recurren a los derechos humanos como un grito de guerra anti Estados Unidos. Incluso la cobertura de la gran prensa aquí tiende a reforzar la afirmación de que los izquierdistas son los únicos 'verdaderos' defensores de los derechos humanos”.

“Mientras tanto –continúa la 'diplomática'– documentos desclasificados de Estados Unidos en torno a la época de la dictadura uruguaya se han utilizado para alimentar el fuego. Por ejemplo, Telesur de Venezuela continuamente emite acusaciones de que Estados Unidos patrocinó el 'Plan Cóndor', mientras parpadea fragmentos de los documentos desclasificados como prueba. La Embajada cree que es de interés de Estados Unidos responder rápidamente y, si es posible, responsablemente, a la carta de Vázquez como una manera de contrarrestar algunas de estas acusaciones”, concluye.

VINOS: LA IMPLICANCIA DE LA CIA

Una investigación periodística publicada por este cronista en enero de 2007 en el diario La República, confirmó la hipótesis de que la embajada de Estados Unidos y colaboradores de la CIA estuvieron implicados en el atentado con vinos envenenados realizado en agosto de 1978 contra los dirigentes blancos Mario Heber, Carlos Julio Pereyra y Luis Alberto Lacalle, que derivó en la muerte de Cecilia Fontana de Heber el 5 de setiembre de ese año.

Expedientes judiciales, policiales y parlamentarios de la época dejaron muchos 'cabos sueltos' en la investigación que paradójicamente quedó en manos del entonces director de Narcóticos, comisario Hugo Campos Hermida, conectado a la embajada estadounidense y considerado hoy el principal sospechoso en la planificación de atentado desde la Dirección Nacional de Información e Inteligencia (DNII) de la Policía.

Fuentes que integraron los 'servicios' policiales en aquellos años de la dictadura, admitieron a este periodista que el atentado de los vinos envenenados fue un “pedido” de la “embajada” para desarticular las negociaciones por una apertura que se realizaban con el nuevo comandante en jefe del Ejército, general Gregorio Álvarez, quien aceptaba destituir al presidente Aparicio Méndez y nombrar provisoriamente a un triunvirato para la transición.

Los informantes indicaron que la embajada solicitó primero ayuda al general Amaury Prantl, director del Servicio de Información y Defensa (SID), quien ordenó al teniente coronel José Nino Gavazzo ejecutar un operativo contra el Goyo a través de la publicación interna El Talero, donde se le acusaba de traición. El intento falló, por lo que Prantl y Gavazzo pidieron pase a retiro.

Frustrado el intento de derribar a Álvarez, la embajada habría pedido entonces un “favor” a sus viejos amigos de la DNII (a quienes mensualmente entregaba un “combo” de dinero) para que “neutralizaran” a la dirigencia del Partido Nacional, pero el equipo de “colaboradores” de la CIA encabezado por Campos Hermida ideó el envío de los vinos envenenados.

Las fuentes agregaron que la esquela que acompañaba los vinos Riesling fue escrita por la agente Rosita Lecuone y que las botellas fueron llevadas al domicilio de Lacalle por el agente Hernán Fregueiro. A la vez, el ex agente Mario Barreiro Neira, preso en una cárcel de Porto Alegre, reveló que el veneno fue colocado por el médico forense Carlos Milies.

En estos días, el fiscal Juan Gómez ha solicitado a la jueza actuante, Gabriela Merialdo, la realización en España de nuevas pruebas caligráficas sobre Lecuone, ante las contradicciones evidenciadas por los técnicos uruguayos que discreparon en sus conclusiones sobre el examen de la letra de la ex agente María Lemos, a quien otras fuentes señalaban como autora de la esquela.

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