La Asociación de todas y de todos los ex presos políticos de Uruguay

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jueves, 7 de abril de 2022

Fusilados de Soca

             El Ejército y la Justicia  militar aún conservan

                evidencias de  los fusilamientos de Soca 

                               en 1974 según un libro


Julio Abreu y Amaral García
 

Solo queda vivo un exintegrante del departamento de operaciones del Sid, el organismo relacionado con el  crimen

 
Por Sergio Israel - Búsqueda Nº2169 7 al 20 de abril 2022

 

Tres M marcadas en la carretera, las huellas de una camioneta Indio, decenas de casquillos de bala calibre 45 y 9 mm junto a los cuerpos acribillados. Después de 47 años del crimen, familiares de los cinco tupamaros secuestrados en Buenos Aires, torturados y luego asesinados en Capilla Cella en diciembre de 1974, un caso conocido como Fusilados de Soca, presentan un libro con testimonios, fotos oficiales y nuevas investigaciones.

El libro será presentado hoy, jueves 7, en el Teatro Atahualpa del Cioppo del Complejo Cultural Politeama con la presencia del intendente de Canelones, Yamandú Orsi, el investigador canario Federico López Romanelli, el periodista Roger Rodríguez, la exjueza Mariana Mota, el pastor Ademar Olivera, Nélida Fontora, de la organización de expresos Crysol, y Elena Bicera, por los familiares.

Los testimonios y evidencias recogidos en el libro fueron antes entregados a la Justicia, aunque esta aún no se ha expedido.

Plan Dragón

Una investigación que llevó a cabo la Fiscalía Especializada en Crímenes de Lesa Humanidad llegó a la conclusión de que el secuestro y luego los fusilamientos de Capilla Cella, a pocos metros del cruce entre las rutas 9 y 70, fue una operación del Servicio de Información de Defensa (SID), en el marco de un plan mayor.

Una extendida versión extrao cial sostuvo que el fusilamiento fue una respuesta a la muerte del exdirector de ese servicio, el coronel Ramón Trabal, asesinado horas antes en París. Este otro crimen, que los militares en el poder adjudicaron a los tupamaros y estos al Ejército, tampoco se aclaró en el ámbito judicial, pero otra versión sostiene que fue obra de un grupo de ultraizquierda integrado exclusivamente por jóvenes franceses (Búsqueda No 1.639).

Los cinco asesinatos, según varios testimonios de la época, se habrían decidido al más alto nivel, pero ninguna de las versiones pudo ser con rmada debido a las limitaciones que impuso la “ley de caducidad” hasta 2010.

Lo que pudo establecer la Fiscalía, con el apoyo de historiadores, fue que el secuestro y posterior traslado clandestino fue parte del llamado Plan Dragón, una ofensiva contra el Movimiento de Liberación Nacional Tupamaros (MLN-T) en Buenos Aires, que entonces estaba pasando por un proceso de división luego de la derrota de 1972.

Con base en un documento o cial fechado el 20 de noviembre de 1974, la Fiscalía que dirige Ricardo Perciballe llegó a la conclusión de que los secuestros en el barrio porteño del Once y otros están relacionados con hechos que ocurrieron luego, entre ellos, los asesinatos de los legisladores Zelmar Michelini y Héctor Gutiérrez Ruiz, y que son parte de una operación más grande.

El traslado de los tupamaros a Uruguay, conocido como Vuelo Cero (aunque no fue el primero), tuvo mayor repercusión porque, a diferencia de otros casos, gracias al testimonio en 2005 del sobreviviente Julio Abreu, se sabe que fueron torturados en tres centros clandestinos en Buenos Aires y luego llevados al centro de detención de Punta Gorda, conocido como 300 R, que, en esos meses, había sido capturado por el SID al MLN-T.

El testimonio de un policía

El 20 de diciembre de 1974, el hallazgo de los cuerpos de Floreal García (31 años), Mirtha Hernández (29), Graciela Estefanell (34), María de los Ángeles Corbo (26) y Héctor Brum (28), “chupados” 42 días antes, causó gran conmoción en Uruguay, pero la actuación de la Justicia para esclarecer el crimen hasta hoy
no prosperó.

La investigación privada realizada por López Romanelli, contenida en el libro y aportada a la Justicia, incluye una entrevista con el exagente Roberto Verdier, que estuvo a cargo del trabajo de Policía Técnica de Canelones en la escena del crimen.

 


Verdier, un suboficial mayor que falleció poco después de prestar testimonio para el libro en 2014, contó que esa madrugada fue llamado de urgencia por su jefe y fue uno de los primeros funcionarios en llegar al lugar donde estaban los cuerpos acribillados de tres mujeres y dos hombres.

El exfuncionario relató que el entonces juez de Paz de Soca, Ruben Rodríguez Estévez, ordenó la pericia técnica y, en principio, lo protegió de las fuertes presiones que hizo el Ejército, que se presentó en el lugar en un jeep para exigir al perito la entrega de la cámara de fotos, un croquis y otros objetos.

El juez Rodríguez, según el testimonio de Verdier, frenó a los militares y les advirtió sobre posibles represalias contra el policía: “Y no me lo toquen”, habría dicho mientras impedía que se llevaran los registros. Los documentos quedaron entonces en poder de la Policía de Canelones, aunque según López Romanelli hasta hoy “muchas pruebas materiales recogidas por Roberto (Verdier) permanecen incautadas por el Ejército”.

Las presiones que ejerció la Justicia militar llevaron a que el policía finalmente les entregara las pruebas. “Le pidieron que presentara todos los indicios que había levantado en el lugar”, sostiene el libro. Verdier, según el relato, “entregó las evidencias solicitadas en el Juzgado de Instrucción Militar 5°, hecho del cual luego expresó haberse arrepentido”, porque en realidad debió entregarlas al juzgado de Soca.

“La última vez que fue citado, sintió tanta presión psicológica que se presentó al Juzgado militar junto con el jefe de Policía, el coronel Martín. Luego de esta instancia nunca más fue citado”, explica el libro.

La nueva investigación oficial

La exjueza Mota, que antes de ser trasladada del área penal investigó el caso por estar relacionado con la causa del exdictador Juan María Bordaberry, explica en uno de los capítulos que el caso de Soca “ha sufrido las mismas demoras, obstáculos y paralizaciones que han tenido otras causas”.

El expediente pasó del juzgado de Soca a Pando, pero las investigaciones no lograron avanzar a pesar de que en 1976 se presentó una segunda denuncia en el juzgado de la llamada ciudad industrial.

A la salida de la dictadura, transcurrida ya una década del crimen, el caso comenzó a tramitarse en un juzgado penal de Montevideo, pero luego fue incluido dentro de la llamada “ley de caducidad”, que impidió continuar con las investigaciones sobre los crímenes cometidos durante el gobierno de facto.

Entre tanto, en 1984 fue recuperado Amaral, el hijo de dos de los asesinados en Capilla Cella, del excampeón panamericano de boxeo Floreal García y de Mirtha Hernández.

En 2006 —relata Mota— Héctor Corbo, Carlos Brum, Alicia Estefanell, todos hermanos de las víctimas, y Amaral García, bajo el patrocinio de los abogados Javier Miranda, Óscar López Goldaracena, Guillermo Payssé, Walter de León y María del Pilar Elhordoy, volvieron a presentar una denuncia.

Un año antes, el sobreviviente Abreu se había animado, por primera vez, a dar su testimonio al periodista Rodríguez en La República y en 2010 la Suprema Corte de Justicia dejó libre el camino para continuar las indagatorias en este y otros casos tras considerar inconstitucional la “ley de caducidad”.

Desde entonces, los recursos interpuestos por la defensa de los militares investigados llevaron a que el caso esté detenido mientras aguarda un pronunciamiento de la Corte, que tiene que expedirse sobre una excepción de inconstitucionalidad contra la norma interpretativa aprobada en 2011 para dejar nulos los efectos de la “ley de caducidad”.

Entre tanto, todos los supuestos implicados, que integraban entonces tanto el mando del servicio como el Departamento III (Operaciones) del SID han muerto, salvo uno, el excapitán Ricardo Arab, que ya está condenado en otras causas.

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martes, 5 de abril de 2022

1.3%: el fracaso estrepitoso de los nostálgicos

 



Mercedes Vigil
 

El pasado domingo 27 de marzo se llevó a cabo el referéndum convocado para derogar 135 artículos de la Ley de Urgente Consideración (LUC). En el anca de un piojo, el pronunciamiento popular fue incuestionable: triunfó el gobierno por muy escaso margen. Ante el resultado, el general retirado Guido Manini Ríos señaló: “a todos nos puso nerviosos”.

Un hecho significativo que ha sido poco mencionado, por no decir ignorado, a la hora de los análisis, aún de los más connotados expertos y analistas, es el muy bajo porcentaje de los votos en blanco que hubo. Normalmente, según los estudiosos, el porcentaje es de alrededor de un 2% y se le denomina “voto estructural”. En esta ocasión, según la Corte Electoral, fueron 29.119, un 1.3% de los votos emitidos. Disminuyó significativamente el número de los votos en blanco. Hay una clara explicación.

Los nostálgicos llamaron a votar en blanco

Aunque ante el resultado electoral han guardado un deliberado silencio, según informó El País el pasado 17 de enero, la portavoz de los nostálgicos del proceso, la Sra. Mercedes Vigil divulgó un audio entre sus seguidores convocando a votar en blanco. Según el matutino una de las razones era su desconformidad por no haber restablecido la ley de caducidad de la pretensión punitiva del Estado. Dicha ley, ratificada por un referéndum y no anulada por un plebiscito fue declarada inconstitucional por la Suprema Corte de Justicia en octubre de 2009 mediante la Resolución 365/2009. La SCJ era presidida en ese momento por el Dr. Jorge Chediak, funcionario gubernamental de confianza en el gobierno actual.

 

En un sentido similar se expresó el coronel retirado y militante de Cabildo Abierto Arquímedes Cabrera quién organizó una campaña a favor de esta opción electoral. Solicitó educación laica, eliminar la ideología de género y las oficinas de esa materia, terminar con el asistencialismo del Mides, las pensiones vitalicias y liberar a los militares presos en la cárcel de Domingo Arena según lo consignó el Portal M24 el pasado 19 de febrero. Todos ellos militaron a favor del voto en blanco.

Los medios masivos de comunicación amigos

El Foro de Montevideo, liderado por Mercedes Vigil, que aboga por el restablecimiento de la ley de Caducidad y por una amnistía para todos los procesados y condenados por las graves violaciones a los derechos humanos desde junio de 1968, ha tenido amplios espacios para expresar y difundir sus puntos de vista, tanto en los medios escritos como en los televisivos y radiales.

Lo mismo ha ocurrido con los autodenominados “familiares de presos políticos”, defensores públicos de los represores que han sido procesados y/o condenados, con todas las garantías del debido proceso, por un poder independiente del Estado. En pocas semanas han tenido mayor exposición mediática que las organizaciones que representan a las víctimas en décadas.

Lacalle Pou los recibió en la Torre Ejecutiva

El año pasado el presidente de la República recibió al Foro de Montevideo en la Torre Ejecutiva y al Sr. Diego Flores en la residencia de Suárez. El resultado del plebiscito demanda una lectura atenta y pormenorizada de su parte. No se votaron ni ellos mismos y solo representan a los represores ya condenados y a quiénes lo serán en los próximos meses por imperio de la justicia.

En noviembre del año pasado la Corte Interamericana de DDHH condenó al Estado uruguayo en la Sentencia Diana Maidanik y otros, relacionada a los asesinatos de las Muchachas de abril y a la desaparición de Eduardo Luis González y Oscar Tassino.

Aunque los otrora avasallantes y prepotentes dueños del poder se presenten ahora lastimosamente y de manera implorante como víctimas de la democracia y de una justicia “politizada”, el Estado no puede ser indulgente ni complaciente con los responsables de los más graves crímenes que conoce nuestro país.

Crímenes de Lesa Humanidad

Al retornar a la democracia, mediante la Ley 15.737, en un acto soberano, el Estado uruguayo suscribió la Carta Interamericana de DDHH y aceptó la jurisdicción de la Corte Interamericana de DDHH. Todos los procesados y condenados lo han sido por delitos que se realizaron de manera masiva, sistemática y generalizada contra una población civil. Son crímenes de Lesa Humanidad: imprescriptibles e inamnistiables.

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Opinando N° 5 - Año 11 -  Martes 5 de abril de 2022

martes, 22 de marzo de 2022

Toda la verdad: mentira tras mentira!

 

En el denominado pasado reciente, el proceso represivo del Estado uruguayo, iniciado en junio de 1968, produjo casi 200 detenidos desaparecidos, 200 asesinados y/o ejecutados por las fuerzas represivas, 25.000 ciudadanos detenidos, 10.000 personas sometidas a tribunales militares y 7.000 de ellas formalmente condenadas a reclusión prolongada en centros como el Penal de Punta Carretas, Cárcel de Paso de los Toros, Punta de Rieles o Libertad.

La lista de todas las personas Detenidas Desaparecidas está definida y documentada. Existe un organismo a nivel del Poder Ejecutivo dirigido por la Sra. Matilde Rodríguez Larreta que administra dicha información.

Alberico Piedras nunca fue un detenido desaparecido famoso como afirma la Arq. Ballestrino ni figuró como persona detenida desaparecida en los listados uruguayos. Tampoco existe ninguna constancia oficial de que una persona con ese nombre y apellido haya sido privada de su libertad durante el terrorismo de Estado. Puro invento.

Las leyes reparatorias aprobadas por sucesivos gobiernos (Dr. Julio María Sanguinetti, Dr. Jorge Batlle y Dr. Tabaré Vázquez) no conceden pensiones de ninguna naturaleza a familiares de personas detenidas desaparecidas por las Fuerzas Armadas y/o policiales.

La Ley 18 596 otorgó a los familiares de las personas Detenidas Desaparecidas que así lo solicitaren una indemnización, por única vez, de 500.000 unidades indexadas (unos 60.000 dólares al valor  de hoy).

Dicho monto se distribuye en partes iguales entre padres, hermanos, esposa o esposo, hijos y nietos.

El listado de potenciales beneficiarios fue  establecido por diferentes órganos del Estado y es coherente con las cifras manejadas por las organizaciones de víctimas, muy especialmente Madres y Familiares de Detenidos Desaparecidos, con respecto a las consecuencias de las políticas represivas del Estado  dentro y fuera del Uruguay en el marco del Plan Cóndor.

Las leyes reparatorias uruguayas solo otorgan pensiones a aquellas personas que, siendo condenadas por tribunales militares a partir  del 9 de febrero de 1973, fueron privadas de su libertad luego de días, semanas y hasta meses, de incomunicación y torturas, sin asistencia legal ni garantías de ninguna clase.

La Pensión Especial Reparatoria (PER), artículo 11 de la Ley 18 033,  ley votada por todos los partidos políticos con representación parlamentaria en aquel momento, es otorgada por la Comisión Especial que funciona en la órbita del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social en base a documentación  proporcionada por el Poder Judicial y la Justicia Militar de la época.

El monto de la Pensión Especial Reparatoria (PER) establecido por ley  es de 8,5 BPC ($ 43.894 al valor actual) y paga IASS de acuerdo a las disposiciones vigentes.

El BPS no abona la PER a los residentes en Francia ya que la misma es incompatible con jubilaciones y pensiones. En Francia, por disposiciones legales, no se puede renunciar al cobro de ninguna jubilación ni pensión.

Los beneficiarios de la PER están inhibidos de ser FONASA y deben abonar el total de la cuota mutual en el sistema privado sin contar con los beneficios que el mismo proporciona.

Cuando los titulares de la PER fallecen la misma se trasmite, como ocurre en todo el sistema previsional uruguayo, en todo, a las y a los cónyuges y concubinas y concubinos, a las hijas e hijos menores y/o discapacitados.

Los Relatores Especiales de las Naciones Unidas han observado al Estado uruguayo en reiteradas ocasiones por obligar a las ex presas y a los ex presos políticos a tener que renunciar a sus legítimas jubilaciones y pensiones para acceder al resarcimiento que las normas internacionales estipulan para quienes han sido víctimas de torturas, abusos sexuales y violaciones, tratos crueles, inhumanos y degradantes, privación ilegítima de la libertad y destrucción de sus proyectos de vida.

El cumplimiento de las recomendaciones de los Relatores Especiales sigue siendo un debe del Estado uruguayo y una responsabilidad privativa del Sr. Presidente de la República.

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Opinando N° 4 – Año 11 –  Martes 22 de marzo de 2022

sábado, 5 de marzo de 2022

Ibero Gutiérrez: la última víctima fatal


El domingo 27 de febrero de hace 50 años almorzó con sus padres y concurrió a una reunión con compañeros. Durante  la misma señaló, como al pasar, al resto de los participantes, que le parecía que “gente rara” lo estaba siguiendo. No dio importancia. Era uno de los riesgos habituales en esa época crispada.

Asunción de Juan María Bordaberry, a su lado Jorge Pacheco Areco

Había quedado en pasar a recoger a su pareja, que estaba preparando un examen, a eso de las 23 horas, pero no lo hizo. No pudo. Había sido secuestrado. Al otro día, apareció acribillado a balazos, bajo un árbol, en una zona apartada del Montevideo rural, cerca del Paso de la Arena, sin que se tenga certeza de quiénes fueron los responsables directos  de su asesinato, luego de torturarlo bárbaramente, hasta el día de hoy.

La generación militante del 68

Ibero Gutiérrez fue  un militante estudiantil detenido  en reiteradas ocasiones al amparo de las Medidas Prontas de Seguridad durante el gobierno de Jorge Pacheco Areco. Fue una persona militante y sensible, un poeta innovador y creativo,  un estudiante de la Facultad de Humanidades, un ex preso político recluido en el Penal de Punta Carretas y  un luchador social integrante del MLN y del Movimiento 26 de Marzo.

Ibero Gutiérrez fue asesinado un día antes de que asumiera como presidente Juan María Bordaberry. Fue la última víctima fatal de las acciones del Escuadrón de la Muerte, la organización parapolicial y paramilitar que actuaba desde el Ministerio del Interior, con el visto bueno gubernamental, para generar el miedo y el temor en las filas de los sectores opositores, en el camino hacia la dictadura y el terrorismo de Estado.

A la muerte del general Oscar Gestido, a fines del año 1967, asumió la presidencia de la república Jorge Pacheco Areco desplegando una política marcadamente antipopular que generó un clima de gran turbulencia social y descontento popular.

Pacheco Areco incendió la pradera

Jorge Pacheco Areco implantó las Medidas Prontas de Seguridad de manera casi permanente, gobernó mediante decretos para evadir la acción del Parlamento, además de suspender las garantías individuales consagradas por la constitución para reprimir la protesta popular y disciplinar a la sociedad.

Durante su gobierno se suprimieron los Consejos de Salarios, se congelaron los salarios y las jubilaciones, se clausuraron en forma frecuente los medios de prensa de la oposición, se ilegalizaron partidos políticos, se intervino la enseñanza secundaria, se atacó a la Universidad de la República, se sacó a los militares de los cuarteles a  enfrentar a los trabajadores, se reprimió a los sindicatos públicos y privados y también al movimiento estudiantil.

Desde el 13 de junio de 1968, en un mundo convulsionado por el mayo francés y la protesta juvenil, cuando estallaban las protestas por la intensificación de la agresión de EEUU a Vietnam, en Uruguay miles de trabajadores fueron militarizados, centenares sufrieron prisión, las calles se tiñeron de sangre estudiantil y se generó un clima de violencia institucional y social cuyas secuelas se mantienen hasta el día de hoy. En este clima y en este marco, los grupos armados que operaban en el territorio nacional, alcanzaron un gran desarrollo y desplegaron un importante accionar que conmovió al país y asombró al mundo.

El gobierno de Pacheco Areco y su proyecto de país al servicio de minorías privilegiadas, en connivencia con los Estados Unidos y sus recetas económicas, con el asesoramiento de la CIA, fue el prolegómeno de la dictadura de Juan María Bordaberry y del terrorismo de Estado.

Escuadrón de la muerte: la cara ilegal de la represión

Los grupos de ultraderecha que operaban en el ámbito estudiantil desde los inicios de los sesenta para atacar a los gremios, dieron nacimiento al accionar de los comandos para policiales alentados desde el ministerio del interior.

Abel Ayala, Héctor Castagneto y Manuel Ramos Filippini, quién  incluso llegó a compartir celda en Cárcel Central con Ibero Gutiérrez, fueron, a partir del mes de julio, las víctimas fatales del accionar del Escuadrón de la muerte durante el período pre electoral de 1971. En dichas operaciones participaron funcionarios de la Dirección Nacional de Inteligencia y Enlace pero también integrantes de las Fuerzas Armadas cuyos nombres  son de público conocimiento.

El Escuadrón de la muerte fue la faceta ilegal y encubierta del accionar represivo del gobierno de Pacheco Areco, en su accionar de terror. El procesamiento de Nelson Bardesio  y de Pedro Freitas, en el año 2009 puso de manifiesto el accionar gubernamental, a través del Ministerio del Interior, con el apoyo del gobierno de Estados Unidos. La detención de Miguel Sofía y su procesamiento por su activa participación en dichos actos criminales es un  inmenso logro de quienes hemos promovido las investigaciones judiciales y el accionar de la justicia para generar anticuerpos que impidan la repetición de estos hechos.

La democracia: un logro de la lucha popular a pesar de los “malla oro”

En Uruguay hubo dictadura y hubo terrorismo de Estado. Los servicios represivos, las Fuerzas Armadas y las fuerzas policiales, desplegaron una violación masiva, sistemática y generalizada de los derechos humanos para aplicar un plan de gobierno al servicio de las minorías privilegiadas de nuestro país.

La democracia uruguaya es una conquista de los trabajadores y de los sectores populares que enfrentaron a Pacheco Areco, a la dictadura cívico militar y al terrorismo de Estado pagando un duro precio en detenidos, torturados, asesinados, desaparecidos, exiliados y miles de combatientes por la libertad viviendo en las más inhóspitas condiciones.

Falta justicia: el Poder Judicial debe actuar

El asesinato de Ibero Gutiérrez continúa impune. Miguel Sofía, un notorio y ya procesado integrante del Escuadrón de la Muerte, puede aportar mucha información al igual que Nelson  Bardesio y otros connotados represores que están recluidos en Domingo Arena o en sus domicilios particulares, la gran mayoría.

A cincuenta años de su asesinato su recuerdo permanece con nosotros y le rendimos homenaje mientras el pueblo uruguayo se apronta a librar batallas decisivas, a las cuales adherimos, en las próximas semanas, votando Sí!

Gracias al compromiso  desplegado por los luchadores sociales y políticos como Ibero Gutiérrez,  por miles y miles de luchadores, sindicales, sociales, estudiantiles y políticos,  por miles y miles de ciudadanos, nuestro país es  hoy una democracia y una de las mejores de América. No se le debe nada, absolutamente, a las Fuerzas Armadas que se quisieron perpetuar en el poder y fueron derrotadas en el plebiscito constitucional de 1980. Mucho menos a los cabildantes.

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Opinando N° 3 – Año 11 – Domingo 6 de marzo  de 2022

martes, 15 de febrero de 2022

Contar la historia completa

 Escribe Valeria España en Posturas de la diaria (*)

14 2 2022


El gesto del presidente de la República de recibir a una delegación de familiares de procesados y condenados por crímenes de la dictadura es parte de la trama que sostiene el proyecto negacionista yacente en el Uruguay contemporáneo.

El negacionismo uruguayo se ha reiterado en distintos momentos de nuestra democracia, pero ha tenido una fuerte caja de resonancia a partir de la consolidación del proyecto político de Cabildo Abierto y de su rol en la conformación de la coalición del gobierno multicolor, que hizo posible la existencia de mayorías parlamentarias y frágiles consensos.

En estos tiempos la voz negacionista se ha amplificado a través de diversas gestualidades, discursos, concesiones, proyectos y acciones. El encuentro en días pasados en la residencia de Suárez por parte del presidente y una delegación de negacionistas que pretenden apropiarse y resignificar el peso que tienen en nuestra memoria colectiva palabras como “familiares” y “presos políticos” despliega una serie de representaciones materiales y simbólicas que chocan frontalmente con la dignidad de las víctimas del terrorismo de Estado y sus agentes.

Luego de la entrevista con Lacalle Pou, Diego Flores, vocero de 40 condenados por graves violaciones a los derechos humanos y crímenes de lesa humanidad, afirmó en Telemundo, en horario central, que los detenidos que representa, tanto de Domingo Arena como de Coraceros (Republicana) y aquellos sometidos a regímenes de prisiones domiciliarias, fueron procesados “en circunstancias en todos los casos injustas; se trata de ciudadanos uruguayos, policías, civiles y militares, procesados por delitos comunes, delitos que estaban prescriptos a la hora de los procesos y la mayoría cumpliendo una medida preventiva, una prisión cautelar absolutamente injustificada habida cuenta de que no hay pruebas para sostener los procesamientos […] manifestamos al presidente de la República el clima de indefensión jurídica y social que experimentamos al momento de defender y ocuparnos de la situación de nuestros padres y familiares, le pedimos al señor presidente lo único que se le puede pedir en su condición de líder: que articule la solución política para un tema eminentemente político […] la LUC que tenemos nosotros es la derogación de la ley interpretativa para la ley de caducidad […] cada 45 días se nos muere un prisionero, no tienen esperanza, están recluidos sin explicación, sin pruebas que los acusen y sin posibilidad de defenderse”.

Estas afirmaciones nos permiten identificar lo señalado por Emanuela Fronza respecto del tipo de pronunciamientos que pretenden desconocer el contexto en el que sucedieron los hechos narrados, las atrocidades cometidas y el carácter ominoso e imprescriptible de los crímenes por los cuales fueron procesados y condenados: “Al negacionista no le preocupa contar con elementos o argumentos que respalden sus afirmaciones, no le interesa iniciar un diálogo respecto de hechos comprobados incontrovertiblemente y que forman parte de la experiencia histórica. Oculta y altera los hechos o, en último caso, los utiliza para probar, según sea el propósito que persiga una u otra opinión. El negacionista tiende a fragmentar los acontecimientos; los nexos causales, aunque sean incontrovertibles y estén testimonialmente respaldados, se disuelven; los hechos aislados son objeto de auténticas técnicas de ‘montaje’ con las que sustenta o niega lo que es funcional a la tesis del negacionista” (Fronza, 2018).

Uruguay ha sido dos veces condenado por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (en los casos Gelman versus Uruguay, de febrero de 2011, y Maidanik versus Uruguay, de noviembre de 2021) por la violación sistemática de derechos humanos durante la última dictadura cívico-militar y por la omisión en el cumplimiento de sus obligaciones en relación a la investigación, la condena de los responsables y la reparación de las víctimas. Ambas sentencias echan luz a los hechos que dieron origen a la condena del Estado uruguayo: “las graves violaciones a derechos humanos” que “se produjeron durante la dictadura cívico-militar en Uruguay, que se mantuvo desde el 27 de junio de 1973, luego de un golpe de Estado, hasta el 28 de febrero de 1985. Durante dicho período, se cometieron graves violaciones a derechos humanos por parte de agentes estatales. Las mismas incluyeron la práctica sistemática de detenciones arbitrarias, torturas, ejecuciones y desapariciones forzadas perpetradas por las fuerzas de seguridad e inteligencia. Durante la dictadura, se implementaron formas cotidianas de vigilancia y control de la sociedad y, más específicamente, de represión a las organizaciones políticas de izquierda”.

Particularmente en relación a la ley de caducidad, en su sentencia sobre el caso Gelman versus Uruguay, la Corte Interamericana consideró que “las disposiciones de la ley de caducidad que impiden la investigación y sanción de graves violaciones de derechos humanos carecen de efectos jurídicos. El Estado debe garantizar que la Ley de Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado, al carecer de efectos por su incompatibilidad con la Convención Americana y la Convención Interamericana sobre Desaparición Forzada de Personas, en cuanto puede impedir u obstaculizar la investigación y eventual sanción de los responsables de graves violaciones de derechos humanos, no vuelva a representar un obstáculo para la investigación de los hechos”.

Sobre este mismo punto, en el último fallo la Corte señaló que Uruguay “incumplió la obligación de adoptar disposiciones de derecho interno establecida en el artículo 2 de la Convención Americana, dado que la Ley 15.848, de Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado (en adelante ‘ley de caducidad’), impidió, durante varios años, la investigación y sanción de graves violaciones de derechos humanos”.

El Estado debe cumplir con sus obligaciones internacionales y con el fondo de las sentencias por las que fue doblemente condenado, y comprender cabalmente que lo que está en disputa detrás de los discursos negacionistas es la apropiación política del pasado, aunada a la estrategia de impunidad que se busca consolidar tanto subrepticia como frontalmente.

Este no es sólo un recordatorio al presidente y sus asesores, sino más bien una interpelación sobre la forma en la que como comunidad forjamos nuestra memoria colectiva para evitar las consecuencias reorganizadoras de las prácticas sociales represivas y cómo confrontamos estos discursos desde la práctica democrática.

Valeria Thus ha señalado que “con la negación del mal radical asistimos una vez más a la anulación de la dignidad humana”: no lo vamos a permitir, seguimos cultivando margaritas. Cuando nuestros hijos, nuestros nietos ven una margarita pintada en la vereda, en un muro, en una remera y el eco gritando “presente”, saben lo que significa: no estamos todas, todos.

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(*) Valeria España es abogada, magíster y doctoranda en Derechos Humanos por la Universidad Nacional de Lanús

miércoles, 2 de febrero de 2022

El segundo peor año

La coalición de gobierno castiga a los jubilados y

 pensionistas por  segundo año consecutivo a

 pesar de las promesas electorales

En la tarde del lunes pasado se dio a conocer el aumento que tendrán las jubilaciones y pensiones. Será de  6.16%, de acuerdo al Indice Medio de Salarios Nominales mientras la inflación fue de 7.96%. El aumento a recibir es inferior al aumento inflacionario. Los jubilados y pensionistas se verán nuevamente perjudicados por la política gubernamental. Por segundo año consecutivo el aumento será inferior a la inflación.


Tabla comparativa de evolución de las jubilaciones con respecto a la inflación.

El aumento anual de pasividades está consagrado en el artículo 67 de la constitución de la república. Allí se indica que los ajustes "(…) no podrán ser inferiores a la variación del Índice Medio de Salarios". Es decir que se establece un piso para los aumentos. Esto quiere decir que el aumento  a otorgar en enero  no puede ser inferior a 6.16%, de acuerdo a las disposiciones vigentes.

El Poder Ejecutivo, sin embargo, tiene  potestades legales para otorgar un aumento superior a ese porcentaje ya  que es un mínimo obligatorio. Un claro ejemplo de ello es el ajuste de las pasividades durante los  anteriores últimos 15 años tal como indica la tabla que ilustra este artículo. Desde el año 2005 hasta el año 2019, el ajuste de las pasividades siempre fue superior a la inflación. Los jubilados y pensionistas aumentaron sensiblemente su poder adquisitivo y su nivel de vida.

Silencio de un Solo Uruguay

Ya el año pasado el aumento otorgado por el gobierno a las jubilaciones y pensiones fue inferior a la inflación. Por este motivo los jubilados y pensionistas perdieron poder de compra. A los perjuicios propios de la pandemia en los diferentes aspectos, se agregó un leve descenso en las condiciones de vida, especialmente de aquellos que perciben las jubilaciones mínimas.

A pesar de presentar una candidatura alternativa a la de Onajpu para las elecciones de los representantes sociales en el directorio del BPS, Un solo Uruguay ha guardado silencio frente a esta repetida realidad. Significativo y a tener en cuenta.

Hay viento de cola en la economía

Según el matutino El País, nuestro Uruguay vive una situación de florecimiento económico. El gobierno anunció que cumplió sus metas en cuanto a la reducción de déficit fiscal. Según el Ing. Agr. Nicolás Lussich “El PBI de Uruguay creció 2,7% en el tercer trimestre respecto al trimestre anterior, según las cifras divulgadas por el Banco Central (BCU). Respecto al mismo trimestre del año pasado, el aumento es de casi 6%. De esta manera la economía uruguaya acumula un crecimiento de 4,2% en lo que va del año (enero-setiembre) y podría cerrar 2021 con un crecimiento cercano al 4%”. Según el informe del Instituto Uruguay XXI las exportaciones uruguayas de bienes crecieron 43% en 2021 totalizando US$ 11.549 millones. El mayor nivel histórico. La pérdida de poder adquisitivo de los jubilados y pensionistas que acompaña al de los trabajadores tanto públicos como privados no obedece a factores coyunturales sino a una política deliberada de la coalición gubernamental.

No estuvo bueno cambiar

Como colectivo organizado no hacemos política partidaria ni nos interesa hacerla. Somos la asociación de todos y de todas las ex presas políticas, reivindicamos nuestro pasado de luchadores sociales  y políticos con los ideales intactos. Las cifras son contundentes. Desde el año 2005 hasta el año 2019 las jubilaciones y pensiones aumentaron por encima de la inflación con guarismos nostálgicos. En el año 2008 el aumento fue  casi un 16% cuando el presidente era el Dr. Tabaré Vázquez en su primer gobierno.

Hasta ahora, con el actual gobierno, los jubilados y pensionistas, hemos perdido poder adquisitivo y calidad de vida. El año pasado la inflación fue de 9.8% y el aumento otorgado fue de 8.54%, por lo tanto la experiencia al respecto fue negativa. Ahora se vuelve a perder sobre la pérdida del año anterior. De mal en peor. El segundo peor año. Las jubiladas y jubilados deben reflexionar y sacar conclusiones. Hay que salir a la plaza en todo el país. Todavía restan tres años más. Todo puede seguir agravándose. Onajpu es la herramienta. Hay que juntar fuerzas con los demás sectores populares.

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Opinando N° 2 – Año 11 – Miércoles 2 de febrero  de 2022

Muchachas de Abril 2025

Asado CRYSOL 2022

17° Asado de fin de año Crysol (2015)

Julio Abreu sobreviviente del vuelo cero

Reconocimiento a expresidenta Silvia "turca" Yapor

Día del Liberad@ 2014

Fusilados de Soca 2013

Celebración del Día del Liberad@ 2013

2º Encuentro Latinoamericano por la Memoria, la Verdad y la Justicia

Festejo de los 11 años de Crysol

Homenaje a L@s Fusilad@s de Soca - 2010

Asado de fin de año 2 (clip largo) de Crysol 2010

Asado Fin de Año 1 (clip corto)

Mesa para la Paz en Pan de Azúcar el 10 de Diciembre

María Ester Gatti

30 años del NO a la Dictadura

Basta de Impunidad. Concentración en la Plaza Libertad el 24 11 10

Crysol en la concentración del Pit - Cnt el martes 16 de noviembre de 2010 en el Palacio Legislativo

Concentración en el Ministerio de Economía y Finanzas el 9 8 10

Marcha de Crysol el 21 de agosto de 2008


Día del Liberad@ 2010


Sigue siendo injusta


Festejo del 10º aniversario de Crysol



8 12 12

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Día del Liberad@

Día del Liberad@
Club Bohemios. 14 de marzo 2010

Ministro de Educación y Cultura, Dr. Ricardo Ehrlich

Ministro de Educación y Cultura, Dr. Ricardo Ehrlich
Visita a nuestra sede social

Conferencia de Prensa en Crysol

Conferencia de Prensa en Crysol
Anunciando celebración del Día del Liberad@

Salsipuedes

Salsipuedes
Abril de 2010

Vocal

Vocal
Chela Fontora

Vicepresidente

Vicepresidente
Baldemar Taroco

Tesorero

Tesorero
Carlos "Tito" Lopéz

Secretario

Secretario
Enrique Chalar

Presidente

Presidente
Gastón Grisoni