La Asociación de todas y de todos los ex presos políticos de Uruguay

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viernes, 27 de noviembre de 2020

FISCALÍA PIDE PROCESAMIENTO Mauricio Pérez

 

FISCALÍA PIDE PROCESAMIENTO DE VARIOS MILITARES POR LA MUERTE DE ALTER

Aquellas aberraciones

Mauricio Pérez – Brecha -  20 noviembre, 2020

La Fiscalía Especializada en Crímenes de Lesa Humanidad solicitó el procesamiento con prisión de cinco militares por el homicidio muy especialmente agravado de Gerardo Alter, en 1973. Entre los imputados está Armando Méndez, exdirector de Aduana en democracia.

 


Armando Méndez / Archivo Brecha

 

Dos meses después del golpe de Estado, efectivos del Ejército –apostados en el Batallón Florida-– trabajaban para desbaratar a la estructura del MLN que aún pervivía. Esto incluyó el interrogatorio, bajo torturas, de decenas de militantes de esa organización política; allí se obtuvo información sobre un contacto entre integrantes del MLN y del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT), de Argentina.

El operativo permitió la detención de dos militantes tupamaros, Walter Arteche y Jorge Selves, y del integrante del PRT Gerardo Alter. Los tres fueron trasladados al Batallón, encapuchados, desnudados e interrogados. Los interrogatorios eran intercalados con tormentos de diverso tenor, golpes de puño y con objetos contundentes; también se les aplicó corriente eléctrica a través de magneto. Para que la tortura fuera más efectiva, fueron estaqueados y rociados con agua. Sólo uno de los tres, Selves, salió con vida.

Alter falleció durante el interrogatorio. La autopsia efectuada en 1973 por el médico militar José Mautone estableció que murió a causa de un edema agudo pulmonar, pero reveló la existencia de diversas lesiones en su cuerpo. Una autopsia histórica efectuada por una junta médica, con base en ese informe primario, confirmó la existencia de torturas.

Según este informe, el militante argentino «sufrió múltiples lesiones traumáticas, en distintas etapas evolutivas, lo que permite deducir que fueron producidas por agresiones que se reiteraron en el tiempo. Las lesiones comprobadas revelan, por su traducción en el examen interno, que fueron producidas por contusiones desarrolladas con intensa energía». La autopsia también constató contusiones pulmonares de origen traumático y una quemadura negruzca de origen eléctrico. Alter fue «golpeado hasta morir», concluyó el informe.

Una pieza clave de la indagatoria penal fue la aparición del expediente 77/973 de la justicia militar, que investigó la muerte de Alter en la dictadura. Ese expediente permitió identificar a los efectivos partícipes del operativo; todos los investigados, salvo uno, admitieron ante el juez militar su participación en el interrogatorio de Alter, pero el caso fue archivado.

Cuarenta años después, ante la justicia penal, los militares cambiaron su versión y negaron los hechos. Sin embargo, tras analizar las pruebas, el fiscal Ricardo Perciballe consideró probado que estos militares «se encontraban en dicho lugar (el Batallón Florida) el día en que ocurriera la muerte de Alter y que formaban parte del equipo de interrogadores».

En este marco, el fiscal solicitó el procesamiento con prisión de los militares Armando Méndez, Pedro Buzo, Nestor Silveira, Diego Cardozo y Antranig Ohanessian como coautores de un delito de homicidio muy especialmente agravado. Méndez –exdirector nacional de Aduanas durante el gobierno de Luis Alberto Lacalle– está imputado en otras causas, entre ellas las torturas contra ex-presos políticos en el Batallón Florida, entonces ubicado en el barrio Buceo, en 1972. Se trata de la segunda imputación de militares por la muerte de Alter. En octubre de 2011, el juez Eduardo Pereyra dispuso el procesamiento con prisión de los coroneles Alberto Gómez Graña y Arturo Aguirre. Gómez Graña falleció en prisión antes del fin del proceso penal.

El operativo efectuado por efectivos del Batallón Florida en agosto de 1973 también derivó en la muerte del militante tupamaro Walter Arteche. En 2016, la fiscal Ana María Tellechea solicitó el procesamiento de varios militares por este crimen, bajo la hipótesis de que Arteche falleció junto a Alter en la sesión de torturas. Esta hipótesis –en principio– quedó descartada, por lo que el fiscal Perciballe decidió profundizar la indagatoria, dijeron fuentes judiciales a Brecha.

La partida de defunción –anexada al expediente penal– establece que Arteche falleció a causa de un disparo de arma de fuego. La hipótesis indica que tras ser interrogado, fue retirado del Florida y trasladado a un operativo para identificar locales de la organización; al llegar al lugar, Arteche recibió un disparo. Por qué se le disparó y quiénes participaron del operativo es parte de la nueva investigación de la Fiscalía.

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 Fuente: https://brecha.com.uy/aquellas-aberraciones/

sábado, 21 de noviembre de 2020

Raúl Olivera

  A propósito de las relaciones cívico-militares


21 de noviembre de 2020 · Escribe Raúl Olivera Alfaro (*)

 en Posturas - La Diaria

La posición sustentada por el presidente y el secretario de la organización de ex presos y presas políticas Crysol en una carta pública al ministro de Defensa Nacional, Javier García, y otros pronunciamientos similares que saludan el proceso de revisión del Ejército sobre su actuación política durante determinado período de nuestra historia son preocupantes porque suponen otorgar a las Fuerzas Armadas un rol político que no les corresponde.

La mencionada revisión comprende el período del 13 de junio de 1968 al 28 de febrero de 1985, durante el que el Estado actuó ilegítimamente. No se trata de una simple revisión de los programas de enseñanza en el liceo o la escuela militar, que deberían ser objeto de consideración y control parlamentario. Se trata de la discusión que abarca la actuación de las Fuerzas Armadas cuando ilegítimamente asumieron roles de conducción política del gobierno. Ese es un hecho político que no debería ser alegremente aceptado, pues es otorgarles un rol que no les corresponde.

La consideración de su actuación delictiva, cuando pusieron al servicio de sus conductas terroristas al aparato estatal, es un análisis que se saldó, al menos en parte, ante el sistema interamericano de derechos humanos en el caso Gelman, y que actualmente se está cursando en los estrados judiciales de nuestro país en decenas de causas penales. Recordemos que la ley reconoce la responsabilidad del Estado uruguayo –desde el 13 de junio de 1968 al 26 de junio de 1973– en la práctica de torturas, en la desaparición forzada de personas, en la prisión sin la intervención del Poder Judicial, en homicidios, en la aniquilación de personas en su integridad psicofísica, exilio político o destierro de la vida social.

Durante ese período, que algunos ven auspicioso que sea analizado por uno de los institutos armados del Estado, existieron en el pasado posicionamientos relacionados con la política militar y las relaciones cívico-militares que aún no han sido objeto de una profunda revisión autocrítica por parte de las organizaciones políticas de izquierda ni por las organizaciones sociales; por ejemplo, la colaboración en ilícitos económicos y los apoyos a los comunicados 4 y 7. Sin saldar eso adecuadamente, embarcarse alegremente en la iniciativa actual del Ejército y su mando civil es una aventura que sabemos a qué conduce.

En la década de 1930, Uruguay vivió experiencias autoritarias. Luego de aquellas que precedieron a la instalada el 27 de junio de 1973, existió un período de acción democrática republicana por parte de los institutos armados, en un Uruguay con ejercicio de las libertades individuales, que fueron acompañadas de experiencias políticas tanto presidencialistas como colegiadas.

En ese período, las Fuerzas Armadas –el Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea– tuvieron poca presencia pública y no se manifestaron como actores políticos, subordinándose al sistema político de acuerdo a lo que establecía una Ley Orgánica Militar que había sido sancionada a comienzos de la Segunda Guerra Mundial.

En aquellos años, Uruguay desarrollaba su política exterior, y por ende, su política militar, no beligerante,1 de neutralidad. En ese marco, mantenían una actuación orientada hacia la defensa de la integridad territorial en el marco de la Constitución y las leyes, bajo el mando superior ejercido por el presidente de la República y el ministro respectivo.

Al estar al servicio de una nación que no era ni podía ser expansionista, desarrollaban una política de la defensa nacional, no de la guerra. Se preparaban profesionalmente para desarrollar, en todo caso, una guerra convencional en un hipotético caso de ser invadidos, apostando fundamentalmente a contar con aliados y organismos internacionales que acudieran en su defensa.

En ese período, lo que era policial estaba en manos del Ministerio del Interior. Las Fuerzas Armadas, a lo sumo, ante conmociones producidas por fenómenos de la naturaleza, tomaban a su cargo algunas actividades, para asegurar transportes u otros servicios a la población. Eran Fuerzas Armadas que estaban autorizadas por ley a reforzar la acción policial si había algún problema de conmoción interior. Terminadas esas situaciones de emergencias, volvían a los cuarteles. En 1969, el Ministerio de Defensa Nacional contaba con aproximadamente 16.000 efectivos.2

Pero en la posguerra, las Fuerzas Armadas fueron claramente influenciadas por las doctrinas militares emanadas del Pentágono y del Departamento de Estado ejercidas mediante la Alianza para el Progreso, y por los lineamientos acordados en la Declaración de Punta del Este en 1960, que introdujo la acción cívica, a partir de lo cual pasaron a desarrollar actividades esencialmente políticas como las vinculadas a los planes de desarrollo. Desde ahí, desarrollando acciones políticas en actividades que no tienen nada que ver con lo militar, pasaron a ejercer una creciente influencia.

Ese proceso se acentuó a partir de que Jorge Pacheco Areco, haciendo abuso de los instrumentos constitucionales de excepción existentes, fue responsabilizándolas en la acción antisubversiva. A lo que la Constitución habilitaba –las medidas prontas de seguridad y la suspensión de las garantías individuales– el autoritarismo estatal lo complementó con la Ley de Estado de Guerra Interno3 y la Ley de Seguridad del Estado y del Orden Público.4

A partir de ahí se creó todo un andamiaje para la actuación de la Justicia militar, que fue transformando a las Fuerzas Armadas en fuerzas de ocupación.

Cuando las Fuerzas Armadas pasan a participar como actores políticos, enfrentan al sistema político cuando este quiere ponerle límites y al sistema judicial cuando investiga y castiga sus actos ilegales. Ese enfrentamiento, muchas veces, se da a través de los centros militares, y en algunos períodos por parte de algunos políticos de los partidos tradicionales (Daniel García Pintos, etcétera), o de su incorporación al sistema de partidos (como en el caso de Cabildo Abierto).

En febrero de 1973, manifestando un evidente desconocimiento del poder político constitucional, se produjo lo que los militares denominaron fuerzas en operaciones y emitieron los comunicados 4 y 7, que eran verdaderos programas de acción política de las Fuerzas Armadas, un programa de gobierno. A pesar de las expectativas que esos comunicados produjeron en determinados sectores de la izquierda, como bien señalaba Víctor Licandro, podía decirse que ese fue el comienzo real de la dictadura, que poco después, el 27 de junio de 1973, el Poder Ejecutivo decretó con la disolución de las cámaras.5

En el llamado Acuerdo de Boiso Lanza impusieron la creación del Consejo de Seguridad Nacional (Cosena)6 y se aseguraron la potestad para designar al ministro de Defensa Nacional. Ahí comenzó un período que se extendería hasta 1985, en que el gobierno cívico militar sustituyó el ordenamiento constitucional por la institucionalidad de lo que los militares llamaron “proceso revolucionario”. Ese ordenamiento estaba constituido por la Junta de Oficiales Generales, el Consejo de Defensa Nacional, la Junta de Comandantes en Jefe, la Justicia Militar, el Consejo de Estado, el Consejo de la Nación y las Juntas de Vecinos.

Las Fuerzas Armadas y las policiales actuando como fuerzas conjuntas y una red de oficiales de enlace controlaron toda la actividad de la sociedad uruguaya, dividiendo a la ciudadanía en categorías A, B y C.

A los sectores civiles de la dictadura les interesaba, sobre todo, llevar adelante su política neoliberal, por lo que la política militar era definida por las propias Fuerzas Armadas, que se concebían y actuaban como fuerza de gobierno. Eso no quita la profunda responsabilidad que les corresponde a los civiles en la aplicación del terrorismo de Estado, puesto que integraron el Consejo de Estado, el Consejo Nacional, los ministerios y los entes autónomos, entre otros resortes de la burocracia estatal.

Las Fuerzas Armadas pretendieron darle a la dictadura un marco legal, a pesar de que cambiaron todo el ordenamiento constitucional al disolver el Parlamento y sustituirlo por el Consejo de Estado y el Consejo de la Nación. A esa línea de conducta quisieron darle continuidad futura mediante una reforma constitucional en la que ellos –como institución militar– permanecían como un órgano de contralor, árbitro de la acción política.

Ese accionar de las Fuerzas Armadas respondía a la aplicación de la Doctrina de Seguridad Nacional, en la que ellas daban la seguridad, el orden, para que las políticas económicas neoliberales pudieran desarrollarse sin obstáculos políticos o sociales. Resumiendo: Uruguay tenía unas Fuerzas Armadas insertas en el Sistema Militar Panamericano, dirigido por el Departamento de Estado y el Pentágono de Estados Unidos desde que finalizó la Segunda Guerra Mundial.

Pese a que los militares fueron derrotados en el plebiscito de 1980 y no lograron que la ciudadanía aceptara su proyecto de imponer el contralor militar permanente, también es cierto que en el Pacto del Club Naval se acordaron las formas de regular el proceso de transición. Ahí se daban las pautas de cómo sería el llamado a elecciones, los proscriptos, la designación de los mandos militares. Fue un acto de transición, con imposiciones militares. Supuestamente, también implícitamente o sobrevolando, quedó establecido que no se sancionaría a nadie y que nadie iba a ir a la Justicia.

Actualmente, si bien en declaraciones públicas los mandos militares reiteran su subordinación al poder político y su adhesión a la Constitución de la República, han ratificado la corrección de su accionar en el pasado; han declarado que, si se llegara a repetir situaciones parecidas, actuarían de la misma manera que en el pasado. Quiere decir que ellos actuaron bien, que no cometieron ninguna ilegalidad.

La izquierda, después de 15 años de gobierno, no hizo una verdadera depuración en las Fuerzas Armadas. Quedaron como estaban. Han sido, tímidamente en casos puntuales, depuradas por medio de los procesos de ascenso de oficial superior a coronel y general, que era lo políticamente viable sin desafiarlas. Tampoco existió una depuración de la parte ideológica, porque no ha habido un contralor firme de los programas de instrucción.

Si bien no son los mismos oficiales, se sigue aplicando la acción cívica, los planes de desarrollo, de apoyo a la comunidad. Ese es el pensamiento que inspira el accionar de las fuerzas políticas de la coalición de gobierno actual. Todas esas visiones son confirmadas por la ley de urgente consideración (LUC) y el presupuesto actualmente a consideración del Poder Legislativo.

Las Fuerzas Armadas fueron protagonistas, actores políticos, porque fueron ilegalmente gobierno. Se subordinaron al poder político cuando se terminó la dictadura, pero ahora están actuando, emergiendo como proyecto político por medio de Cabildo Abierto. Estas Fuerzas Armadas se encaminan a ser actores políticos. Todos los presidentes de la República, en mayor o menor medida, son responsables de dejar prosperar ese protagonismo. Tampoco el Frente Amplio se sustrajo a ese protagonismo, y no lo resolvió, apostando a la gestión de Eleuterio Fernández Huidobro al frente del Ministerio de Defensa Nacional.

Sobran hechos que demuestran que las Fuerzas Armadas son las mismas. No han cambiado. Es permanente la acción de los Centros Sociales Militares que abren una cuenta bancaria para que hagan aportes para defender a los terroristas de Estado.

Los Centros Sociales Militares actúan como portavoces de lo que se llama la familia militar ante cualquier medida que suponga una mirada o revisión del tema de derechos humanos, y lo hacen en forma pública.

Nos encaminamos actualmente a una política en la que se acentuará la gran incidencia que Estados Unidos tiene como país hegemónico. Las maniobras navales, la realización de ejercicios conjuntos combinados, el incremento de envíos de tropas a algún lugar7 para operaciones de mantenimiento de la paz acompañarán ese proceso.

La influencia de Estados Unidos, a través de la CIA, los servicios de información de las embajadas y las misiones militares, no fue en ningún momento ajena a la acción interna de la política de Uruguay y los países de América desde que salimos de la Segunda Guerra Mundial. La defensa de la impunidad, la actuación en los tribunales de honor, el espionaje en democracia, la colaboración con la dictadura de Augusto Pinochet en el caso Berríos son algunos elementos que deberían ser incorporados en la consideración de esta problemática.

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(*) Raúl Olivera Alfaro es integrante de la Comisión de Derechos Humanos del PIT-CNT, y coordinador ejecutivo del Observatorio Luz Ibarburu.

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A pesar de haber declarado la guerra a Alemania y sus aliados, a final de la Segunda Guerra Mundial, no envió fuerzas militares fuera del país. 

Uruguay no tiene servicio militar obligatorio. Si bien durante la Segunda Guerra Mundial se sancionó la ley de Instrucción Militar Obligatoria, los ciudadanos no concurrían a los cuarteles. En 1985, al asumir Sanguinetti, había más de 42.000 efectivos.

Fue proclamado el 15 de abril de 1972, por el Decreto 277/972.

Ley 14.068 de julio de 1972. Promulgada bajo la presidencia de Juan María Bordaberry, por la que fueron traspasados ciertos delitos del Código Penal Ordinario al Código Penal Militar.

Esa situación fue denunciada en el Parlamento por el entonces senador Amílcar Vasconcellos.

Creado por el Decreto 163/973, de 23 de febrero de 1973, integrado por el presidente de la República; los ministros del Interior, Relaciones Exteriores, Defensa Nacional y Economía y Finanzas; el director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto; y los comandantes en jefe de las Fuerzas Armadas. Su competencia incluye los problemas de seguridad, teniendo en cuenta que las cuestiones de “seguridad” se extienden al dominio de la actividad económica y social. 

Nunca antes de 1982, desde la Guerra de la Triple Alianza contra Paraguay, se habían destacado fuerzas militares para operar fuera del territorio nacional.

viernes, 20 de noviembre de 2020

M 24 - 17.11.2020



Info24                                                                                                                        17/11/2020

 Crysol considera que revisión del Ejército

 sobre el pasado reciente debería contar

 con participación de la sociedad civil


Santiago Mazzarovich / adhocFOTOS

El Ejército inició un proceso de revisión de la historia reciente. El objetivo es fortalecer el conocimiento de los integrantes de la fuerza sobre la realidad histórica del período 1958-2020.

El presidente de Crysol, Gastón Grisoni, se refirió al tema en una entrevista realizada por Info 24. Puntualizó que el restablecimiento de la pretensión punitiva del Estado permitió llevar adelante muchas causas contra militares que participaron en delitos de lesa humanidad.

Consideró que la actividad que promueve el Ejército debería realizarse de cara a la ciudadanía. «Será más productivo si cuenta con la participación activa de la sociedad civil, de las organizaciones sociales involucradas y la propia academia «, subrayó.

Señaló que hay sectores vinculados a la violación de los derechos humanos que cuentan con el respaldo de grupos de poder y se niegan a revisar lo sucedido.

 Fuente: https://www.m24.com.uy/crysol-considera-que-revision-del-ejercito-sobre-el-pasado-reciente-deberia-contar-con-participacion-de-la-sociedad-civil/

miércoles, 18 de noviembre de 2020

A partir de nuevos datos

A partir de nuevos datos,
INDDHH retomó excavaciones en La Tablada

La diaria - 17 de noviembre de 2020 · Derechos humanos

Hay 350 metros cuadrados de zona cautelada.

Wilder Tayler y Mariana Mota ayer, durante las excavaciones en La Tablada.
Foto: Federico Gutiérrez

Luego de seis años, en la mañana de este martes se retomaron las excavaciones en el predio de La Tablada, esta vez a cargo de la Institución Nacional de Derechos Humanos (INDDHH), quien asumió la responsabilidad institucional de la búsqueda de desaparecidos a través de una ley votada el año pasado.

“Esto se había empezado a excavar hace un tiempo, fueron intervenciones puntuales, queda hacer un trabajo más profundo de toda la zona, porque los testimonios indican que ahí podría haber posibles restos de detenidos desaparecidos. La tarea de la INDDHH es poder verificar estas hipótesis y comprobarlas o descartarlas”, dijo en una rueda de prensa Mariana Mota. En el lugar estaba presente la coordinadora del Grupo de Investigación en Antropología Forense (GIAF), Alicia Lusiardo, y su equipo.

Según explicó la ex jueza, en las anteriores excavaciones de La Tablada se había trabajado en base a algunos datos pero ahora “se han acercado algunos más”. Además, sostuvo que el Instituto de Estudios Legales y Sociales del Uruguay (Ielsur), que patrocina una de las causas, pidió que se excavara en la zona. Mota explicó que gracias a que se cuenta con una retroexcavadora, brindada por la Intendencia de Montevideo, los antropólogos del GIAF pueden inspeccionar la zona “sin desatender otras áreas que se están trabajando”.

La zona cautelada es de 350 metros cuadrados. Primero se desmalezará y luego comenzarán las excavaciones. “Se le ponen estacas a las áreas a excavar y luego se va excavando pedazo por pedazo, sin dejar espacio, para de esa forma poder inspeccionar toda la zona, hasta llegar al piso, lo que le llaman la roca madre”, explicó Mota.

La zona de excavaciones, no obstante, tiene varias “complejidades”: “es cercana al agua, es un basural y no es un espacio liso”, sostuvo Mota. Además, la directora de la INDDHH dijo que está planificado excavar otras zonas que pueden ser posibles lugares de enterramiento de cuerpos pero “todavía no tenemos la posibilidad ni el nivel técnico como para desarrollarlas, como por ejemplo la chacra de Pando, que también lo tenemos previsto”.

Mota informó que la INDDHH viene recibiendo datos sobre el posible paradero de desaparecidos, “en cierta forma paulatinamente, pero hay que verificar la información”. La directora alentó a las personas que tienen cualquier tipo de información a que la hagan llegar a la institución “de la forma que les parezca”, y resaltó que es “importante” que no se haga esto de manera anónima. Según aseguró, en el organismo se preserva la identidad de quienes aportan información. “Creemos que es importante que podamos hablar con las personas que tengan información, y priorizamos la información que viene con identidad”.

 

Las denuncias

Más de 200 personas fueron detenidas en el centro clandestino de La Tablada, conocido como “Base Roberto”, durante 1977 hasta 1983. Allí funcionó el Organismo Coordinador de Operaciones Antisubversivas y existe información que ubica a 13 detenidos desaparecidos vistos por última vez en el centro clandestino. En 2017, la Justicia determinó que es una zona cautelada y, por lo tanto, prohibió la edificación o modificación del edificio ni el predio. La medida fue adoptada a raíz de la intención del Instituto Nacional de Inclusión Social Adolescente de construir una unidad penitenciaria allí.

A partir de los hallazgos de los restos de Fernando Miranda y Eduardo Bleier en el Batallón 13 y de Julio Castro y Ricardo Blanco en el Batallón 14, se sabe que los militares los enterraban en predios no muy cercanos al lugar, pero tampoco demasiado lejos, explicó a la diaria Ivonne Klingler, ex presa política e integrante de la Comisión Memoria de La Tablada (Cometa).

Si bien el predio es “enorme”, agregó que existen varias denuncias que apuntan a la zona del puente viejo, que es donde ahora se inició la búsqueda. Klingler contó que en algunos casos los propios detenidos habían escuchado a los militares hablar de enterramientos en la zona y que vecinos que vivían cerca de La Tablada han denunciado que habían “movimientos raros, con camionetas, en el lugar del puente viejo, un lugar posible, porque es una zona fácil para excavar”, ya que atraviesa un arroyo. “Se juntaron una serie de denuncias de ex presos, vecinos de la zona y denuncias anónimas que informan que hubo enterramientos en la zona, en dos o tres lugares”, explicó.

“Esto tiene un doble significado: es un mensaje para los familiares de que se sigue buscando y para la sociedad de que el famoso pasar la página no existe”, concluyó.

 

La memoria

A principios de 2019, La Tablada fue declarada un sitio de memoria. La ley 19.641, aprobada un año antes, determina que estos lugares deberán ser “objeto de especial protección respecto de la realización de obras o intervenciones futuras por parte del Estado o los particulares”. El objetivo de esta disposición es que no se innove en los sitios donde pueden haber pruebas para causas judiciales vinculadas al terrorismo de Estado o hayan sido denunciados como posibles lugares de enterramientos.

Klingler contó que en un corto plazo de tiempo y en base a colaboraciones solidarias y trabajo a “pulmón” se viene recuperando una parte importante del edificio. “Hay agua, luz y se está terminando de armar los baños. La idea es que el lugar pueda ser visitado por la gente y que podamos contar la verdad de lo que pasaba ahí”, explicó. Según dijo, ahora se está construyendo un lugar distinto, con miras de hacer talleres de los derechos humanos y darle “al barrio un lugar de intercambio positivo”. La integrante de Cometa contó que en el marco del Día del Patrimonio 350 personas recorrieron el lugar. “Arrancamos con todo”, concluyó.

 

miércoles, 11 de noviembre de 2020

Crysol solicita ser incluido en el proceso de revisionismo histórico del ejército

 

Crysol solicita ser incluido en el proceso de revisionismo histórico del ejército

Mediante nota dirigida al Ministro de Defensa Javier García, la organización de ex presas y presos políticos solicita poder aportar la visión de este colectivo sobre los hechos acaecidos a partir de 1968, gobierno de Pacheco Areco.


 

En la primer semana de noviembre, el comandante en Jefe del Ejército general Fregossi, dio inicio mediante un panel integrado por académico y periodistas, al proceso de revisión histórica del rol del ejercito desde 1958 hasta el año 2020.

Ante este proceso que tomó estado publico y que se proyecta recoja insumos durante todo el 2021, es que Crysol eleva su solicitud.


La nota dirigida al ministro de Defensa dice textualmente:

Dr. Javier García. Estimado Ministro:

A través de la prensa hemos tomado conocimiento de que el Ejército ha comenzado un proceso de revisión crítica sobre su actuación en los últimos 60 años de la vida del país. Saludamos la iniciativa pues entendemos que dicho proceso es necesario e imprescindible para afirmar la democracia y la propia institucionalidad democrática. Que el Ejército reflexione críticamente sobre el papel desempeñado, especialmente desde el 13 de junio de 1968 hasta el momento actual, permitirá a la institución recoger importantes enseñanzas para reafirmar su identidad con la visión hacia el futuro. Mencionamos el 13 de junio de 1968 porque en esa fecha el Presidente Jorge Pacheco Areco impuso las medidas prontas de seguridad y sacó a las Fuerzas Armadas de los cuarteles para reprimir y militarizar a los trabajadores, dando inicio a un proceso cuyas derivaciones y secuelas siguen estando presentes y pautando la vida de la institución y de los uruguayos. El proceso de revisión de lo actuado debe encararse desde la perspectiva país, en una América Latina donde Estados Unidos ha intervenido directamente en el desarrollo de los acontecimientos en el continente. Al mismo tiempo, debe realizarse de cara a la ciudadanía y será más productivo si cuenta con la participación activa de la sociedad civil, de las organizaciones sociales involucradas y la propia academia con visiones plurales. Por medio de la presente, nos ponemos a su disposición para contribuir a dicho proceso de revisión con total franqueza, expresando los puntos de vista de nuestro colectivo. La nuestra no será obviamente una visión complaciente, edulcorada ni amena, pero no se podría prescindir de ella si el proceso es en verdad serio y profundo como se ha anunciado. Como colectivo, somos los sobrevivientes agrupados de los miles de ciudadanos que fueron ilegítimamente privados de su libertad, condenados por tribunales militares sin garantías de ningún tipo, recluidos en condiciones inhumanas y degradantes durante muchísimos años, en diferentes establecimientos creados a tales efectos. Sin otro particular, lo saludan atentamente:

Gastón Grisoni  Presidente

Enrique Chalar Secretario



Muchachas de Abril 2025

Asado CRYSOL 2022

17° Asado de fin de año Crysol (2015)

Julio Abreu sobreviviente del vuelo cero

Reconocimiento a expresidenta Silvia "turca" Yapor

Día del Liberad@ 2014

Fusilados de Soca 2013

Celebración del Día del Liberad@ 2013

2º Encuentro Latinoamericano por la Memoria, la Verdad y la Justicia

Festejo de los 11 años de Crysol

Homenaje a L@s Fusilad@s de Soca - 2010

Asado de fin de año 2 (clip largo) de Crysol 2010

Asado Fin de Año 1 (clip corto)

Mesa para la Paz en Pan de Azúcar el 10 de Diciembre

María Ester Gatti

30 años del NO a la Dictadura

Basta de Impunidad. Concentración en la Plaza Libertad el 24 11 10

Crysol en la concentración del Pit - Cnt el martes 16 de noviembre de 2010 en el Palacio Legislativo

Concentración en el Ministerio de Economía y Finanzas el 9 8 10

Marcha de Crysol el 21 de agosto de 2008


Día del Liberad@ 2010


Sigue siendo injusta


Festejo del 10º aniversario de Crysol



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Día del Liberad@

Día del Liberad@
Club Bohemios. 14 de marzo 2010

Ministro de Educación y Cultura, Dr. Ricardo Ehrlich

Ministro de Educación y Cultura, Dr. Ricardo Ehrlich
Visita a nuestra sede social

Conferencia de Prensa en Crysol

Conferencia de Prensa en Crysol
Anunciando celebración del Día del Liberad@

Salsipuedes

Salsipuedes
Abril de 2010

Vocal

Vocal
Chela Fontora

Vicepresidente

Vicepresidente
Baldemar Taroco

Tesorero

Tesorero
Carlos "Tito" Lopéz

Secretario

Secretario
Enrique Chalar

Presidente

Presidente
Gastón Grisoni