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viernes, 10 de octubre de 2014

Estado de conmoción

Militar retirado reconoció que torturó a presas políticas con plantones, submarinos, picana y desnudos.


La Diaria - 10 10 14

El capitán retirado Asencio Lucero admitió ante la Justicia que interrogó a presas políticas aplicando métodos de tortura como “el plantón”, “el tacho” o submarino seco y mojado, la picana eléctrica, o haciéndolas desnudarse. Según publicó ayer el semanario Búsqueda, Lucero declaró el martes 30 de setiembre ante la jueza Penal de 16º Turno, Julia Staricco, y la fiscal adjunta en lo Penal de 10º Turno, Silvia Nipoli, en la causa que investiga una denuncia colectiva de tortura y abuso sexual durante la dictadura, presentada por 28 ex presas políticas.
Según el semanario, Lucero, que entre 1972 y 1978 fue responsable de inteligencia en el Regimiento de Caballería Nº 9, justificó los métodos de interrogatorio: cuando “se entra en un estado de guerra o conmoción todo vale y se pierden las referencias”. El militar dijo que la tortura “no era tal como se la describe” ahora, sino que más bien se trataba de “presión psicológica”, como interrogar a los presos “a las tres de la mañana” o “no dejarlos dormir”. Lucero reconoció que se practicaba “el plantón”, tortura que consistía en mantener a un preso “perfectamente vestido, sin asiento, parado hasta que se desplomaba, porque una persona parada durante cinco o seis horas se desploma”. 
Afirmó también que usó el “tacho” o submarino, aunque aclaró que “el tacho con agua tenía agua limpia” y en el tacho seco al preso “le vendaban la cara y los ojos”. “Hablábamos de un submarino seco: envolverle la cabeza con una bufanda; si yo le envuelvo la cabeza con una bufanda y la dejo parada cinco horas atada contra una pared, después de ese tiempo la persona por lógica entraba a hablar”, explicó el militar. En cuanto al uso de la picana eléctrica, Lucero dijo que “sí, se usaba” y que se “aplicaba en las piernas” y que era “un cosquilleo”. La jueza le preguntó si también se aplicaba en los genitales, pero el militar respondió que no.
La jueza y la fiscal le preguntaron luego por los pasos que se seguían para interrogar a un detenido y el militar expresó que primero se veía si “entraba a hablar o no entraba a hablar”. “Si hablaba, firmaba [una declaración] y si no, plantón. Segundo paso, caía; tercer paso, submarino, y así hablaban”, agregó. Si bien Lucero aseguró que los métodos de tortura se usaban tanto con hombres como con mujeres, éstas “eran más sensibles” porque “las ablandaba el desnudo y el pudor, y entonces empezaban a hablar”.
Al comandante también
Cuando se le preguntó quiénes daban las órdenes en los interrogatorios Lucero respondió que se trataba de “un sistema” en el “nadie daba la orden” y que él “tenía que conseguir información”. “Los interrogatorios se hacían en equipo de tres personas, normalmente las mismas”, explicó, y dijo que el “teniente Braida y Brusconi”, que “murieron”, integraban su grupo. El militar aseguró que a los presos que se desplomaban después de un plantón se les “daba la oportunidad de hablar” y luego “los pasaban a un médico”, que era el que “daba la última palabra” para “seguir el interrogatorio”.
Según consigno Búsqueda, la abogada de Lucero, Rosana Gavazzo, hija del militar condenado por violaciones a los derechos humanos durante la dictadura José Gavazzo, le preguntó a su cliente si el comandante del Regimiento, de apellido Livtosky, “tomó conocimiento de estos interrogatorios”, a lo que Lucero respondió afirmativamente.
Sobre el final de la audiencia, Lucero dijo que los métodos de tortura no fueron “correctos”, pero argumentó que cuando “se necesita información hay que presionar”. “No era correcto, pero era necesario”, agregó. El militar también declaró que tuvo en custodia hasta 1977, para protegerlos, a los ex tupamaros y colaboradores con la dictadura Amodio Pérez y Alicia Rey, porque “sus ex amigos los querían matar porque ellos habían hablado”.
El abogado denunciante, Federico Álvarez Petraglia, dijo a la diaria que fue la primera vez que presenció un testimonio de este tipo de un militar acusado, y que Lucero había presentado un recurso por entender que los delitos habían prescripto. Sin embargo, Staricco emitió un fallo en el que los calificó como imprescriptibles. Además de Lucero, en la causa figuran más de 100 militares acusados, y la semana próxima concurrirán a declarar los ya presos Gilberto Vázquez, Jorge Silvera y Gavazzo.
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