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martes, 22 de abril de 2014

Marcas de abril

Homenajearon ayer a las tres muchachas asesinadas por militares en Brazo Oriental, un crimen que sigue impune después de 40 años.
La diaria - 22 4 14 - Por Luis Rómboli


Participantes del acto de inauguración de la Marca de la Resistencia, en recuerdo de las “Muchachas de abril”, colocan, ayer, sus fotos en el estrado. / Foto: Javier Calvelo.

Se realizó ayer la colocación de la decimoquinta marca de la memoria, una iniciativa de la comisión Proyecto Memoria de la Resistencia 1973-1985 para identificar lugares donde ocurrieron acciones importantes de resistencia a la dictadura, con placas recordatorias y otros elementos. En total se colocarán 26 marcas. 
Esta vez, con el apoyo de la comisión Memorias Muchachas de Abril, la placa se colocó en la vereda del apartamento 3 de Mariano Soler 3098 bis en Montevideo, lugar en el que, en la madrugada del 21 de abril de 1974, fueron acribilladas por militares las jóvenes Diana Maidanick, de 22 años, y Laura Raggio y Silvia Reyes, ambas de 19. Esta última estaba embarazada de tres meses. Además de la placa, se colocaron en su entorno tres asientos de hormigón “simplemente para sentarse, encontrarse con ellas y meditar”, según explicó Antonia Yáñez, presidenta de la comisión que colocó las marcas.
El apartamento está ubicado en el barrio Brazo Oriental, en la punta de una esquina sin cruce, ya que las calles Mariano Soler y Ramón de Santiago se juntan pero no se atraviesan. En la calle se montó un pequeño escenario en el que se colocaron las imágenes de las tres mujeres y unos altoparlantes. Unas 200 personas se congregaron alrededor del lugar, entre ellas autoridades de gobierno, legisladores y dirigentes de sectores del Frente Amplio (FA), así como militantes de Plenaria Memoria y Justicia, que además envió una adhesión. 
Yáñez dijo que “esta marca es particularmente emotiva” porque se cumplen 40 años de los asesinatos, y además porque “estas muertes todavía no habían sido reveladas”, y la colocación de la placa es “una manera más de ponerlas en el colectivo de nuestro pueblo”. El secretario de Derechos Humanos del PIT-CNT, Edgardo Oyenart, dijo que “la memoria, la verdad y la justicia” son “tres pilares de los que el movimiento popular no se puede apear”, y que “hay una parte que está aún pendiente, porque todavía hay militares torturadores caminando libremente por la calle”. “Conmemoro este hecho con tristeza, por la frustración de no haber podido lograr que la verdad y la justicia existan en toda su plenitud en este país”, agregó el sindicalista. 
Luego habló Alma, prima de Diana, quien leyó una proclama para “decirles presente” a las muchachas asesinadas y planteó que “la construcción de la memoria colectiva es una tarea del futuro, porque sólo así se puede cimentar una sociedad que conozca lo que sucedió e impida que se repita”. Por su parte, Stella, hermana de Silvia, dijo que el asesinato de las jóvenes “permanece impune”, y que si bien el militar José Nino Gavazzo, uno de los que comandaron el operativo, “está preso”, no fue condenado por este caso. Además, denunció que uno “de los represores que estuvieron corriendo por este pasillo”, en referencia a la entrada del apartamento, “hoy es edil de la Junta Departamental de Flores por el Partido Colorado”.
Stella contó que participó en careos en el ámbito judicial para identificar a los responsables de la muerte de su hermana y que “ellos estaban igual que siempre, sin arrepentimiento”. Dijo, además, que se trató de “una masacre”, porque cuando su padre “fue a buscar los cuerpos”, contó más de 40 impactos de bala en cada uno. 
“Estaban destrozados, partidos”, agregó. Luego mencionó que tanto el caso de las muchachas como la causa por la desaparición en Argentina de Washington Barrios “están estancados”. Si bien el expediente fue archivado luego de la entrada en vigencia de la Ley de Caducidad, en 2012, cuando se reactivaron todas las causas por violaciones a los derechos humanos durante la dictadura, la causa volvió al Juzgado Penal de 8º Turno, a cargo de la jueza Graciela Eustaccio.

La masacre de Brazo Oriental

Washington Barrios era el militante del Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros al que los militares fueron a buscar al apartamento la noche del 21 de abril de 1974, pero el joven había viajado a Argentina el día anterior. Silvia Reyes, una de las víctimas, era su esposa. El operativo fue comandado por Gavazzo, Manuel Cordero, Armando Méndez, Jorge Silveira, Julio César Gutiérrez, Mauro Mauriño y Juan Rebollo. Los militares no encontraron a Barrios y tras romper la puerta, ingresaron disparando en la vivienda de las tres mujeres. La balacera fue tan grande que dos de los militares resultaron heridos por sus propios compañeros. Así asesinaron a las tres muchachas, y luego de montar una “ratonera” para intentar atrapar a Barrios, al mediodía, los militares trasladaron los cuerpos al Hospital Militar y se llevaron todas las pertenencias de las jóvenes, incluido el mobiliario. Seis meses después se conoció la detención de Barrios en Córdoba, Argentina, en el marco de la aplicación del Plan Cóndor. Sus padres fueron informados sobre la captura por el propio Gavazzo. Después, mientras Barrios cumplía una condena a seis meses de prisión por entrada ilegal a ese país, se decidió su traslado a Córdoba. En el camino desapareció, situación que continúa hasta hoy.

Semana de homenajes

Después de los familiares de las jóvenes habló la alcaldesa del Municipio C, Miriam Rodríguez, que pidió a los presentes continuar “trabajando por los cambios”, para lo cual “no hay que quedarse en las casas”. Después se les obsequió a los familiares un disco con un documental de Ignacio Guichón en homenaje a las Muchachas de abril, que se estrenará hoy a las 19.00 en el Centro Cultural de la Estación Goes. Finalmente, habló la intendenta de Montevideo, Ana Olivera, que recordó varios episodios en la “lucha por recuperar la democracia”, pero dijo que este caso no es suficientemente conocido incluso entre muchos militantes de izquierda, como “muchas otras cosas que aún están ocultas: para los que las vivieron y mucho más para las nuevas generaciones”. “Seguramente, la gran mayoría de las mujeres que están aquí piensa que podrían haber sido cualquiera de ellas”, dijo Olivera. El cierre de esta semana de homenajes tendrá lugar el domingo en el Centro Cultural Museo de la Memoria, donde se montó una exposición titulada Las muchachas de abril. Allí se presentará nuevamente el documental y cantará Daniel Viglietti. La exposición podrá visitarse hasta el 3 de mayo.