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viernes, 6 de marzo de 2026

Cuba fue refugio solidario en las horas más tristes que recuerdan los días

 

En la hora de la solidaridad urgente con Cuba, ante el recrudecimiento de la agresión imperialista, se mencionan de manera pública diferentes jalones de la actividad de apoyo de dicho país hacia nuestro pueblo. Sin embargo, se omite mencionar que en las horas más tristes que vivió Uruguay, la isla supo ser un refugio para centenares y centenares de luchadores sociales y políticos que en Uruguay escapaban de la tortura, de la cárcel y de la muerte.


Luego de los trágicos sucesos del viernes 14 de abril de 1972, ejecuciones de integrantes del Escuadrón de la Muerte y feroz represalia de los servicios represivos, el Parlamento uruguayo declaró el Estado de Guerra Interno. Como consecuencia del mismo, suspensión de las garantías individuales, autorización a la justicia militar de intervenir activamente en sustitución del Poder Judicial, para juzgar las actividades políticas fuera de la ley, se desató en el país una enorme represión, enfocada principalmente en aquellas organizaciones que desarrollaban actividad política con armas.

La misma condujo a la detención de miles de ciudadanos que fueron secuestrados, torturados, incomunicados y alojados en cuarteles de todo el país. Ante la enorme cacería humana desatada por las Fuerzas Armadas, con los generales Gregorio Alvarez, Esteban Cristi y el coronel Ramón Trabal, miles de uruguayos debieron salir del país.

El Chile de Salvador Allende

En la época, el gobierno de Salvador Allende en Chile, fue el lugar elegido por centenares de uruguayos para el primer refugio solidario ante una embestida represiva que superó todos los cálculos y previsiones. El uso masivo y sistemático de la tortura, con un nivel de crueldad y sadismo no previsto ni conocido hasta el momento, condujo a que las Fuerzas Armadas pudieran anunciar en octubre de ese mismo año, la derrota militar del MLN-Tupamaros. La escalada represiva abarcó también a la Organización Política Revolucionaria 33 (OPR 33) y también al Movimiento Revolucionario Oriental (MRO).

Para tener una magnitud de la represión: en octubre de ese año se inauguró el Establecimiento Militar de Reclusión Nº1 (Penal de Libertad) con capacidad para 950 prisioneros políticos, la Cárcel de Tacuarembó en Paso de los Toros, la cárcel del Este en Treinta y Tres y el 16 de enero de 1973 el Establecimiento Militar Nº2 (Penal de Punta de Rieles) para mujeres.

Chile acogió generosamente a esos centenares de uruguayas y de uruguayos que debieron emigrar. Muchos de ellos, luego del golpe de Estado del general Augusto Pinochet, el 11 de setiembre de 1973, fueron asesinados, desaparecidos, alojados en el Estadio Nacional de Santiago, negociados para emigrar gracias a las gestiones de Suecia con la intermediación del inolvidable Julio Baráibar o con la mano amiga de nuestra querida Belela Herrera.

El golpe de Estado de junio de 1973

La disolución de las Cámaras por Juan María Bordaberry el 27 de junio de 1973 dio inicio a una nueva etapa represiva en la vida del país. En el marco de la huelga general convocada por la central sindical, huelga histórica de 14 días, la dictadura decretó la ilegalidad de la Cnt y prohibió toda actividad política. Meses más adelante, decretó la ilegalidad de muchas organizaciones sociales, sindicales, estudiantiles y políticas del país.

Cuba, vía Buenos Aires, siguió siendo un lugar obligado de apoyo solidario para los uruguayos que, por enfrentar y resistir la dictadura debieron emigrar para salvaguardar su integridad y su libertad.

A fines de octubre de 1975, en una escalada represiva que conduciría al terrorismo de Estado desembozado, la dictadura uruguaya desató una enorme oleada represiva contra las estructuras del Partido Comunista del Uruguay (PCU).

Centenares de militantes de dicha colectividad política que había sido declarada fuera de la ley por el gobierno dictatorial de Juan María Bordaberry en diciembre de 1973, fueron secuestrados y conducidos a centros clandestinos de detención y tortura como el 300 Carlos en la Escuela de Armas y Servicios y el Batallón Nº 13 del Ejército, al Infierno Chico, en la Casona de Punta Gorda, y en la exCárcel del Pueblo en la calle Paullier.

La embajada de México en nuestro país fue la puerta de escapatoria para centenares de uruguayas y uruguayos que finalmente, muchos de ellos,  recalaron en Cuba para sobrevivir.

Es la hora de la solidaridad con Cuba

Hoy más que nunca se necesita una gran campaña de solidaridad con Cuba, nuevamente agredida por EEUU, luego de décadas de un feroz bloqueo. EEUU está llevando a cabo un genocidio silencioso al prohibir el abastecimiento de petróleo a Cuba.

Cuba es un país hermano agredido. Rebrotan las nunca apagadas fibras solidarias de nuestro pueblo. El gobierno uruguayo del presidente Prof. Yamandú Orsi ya nos ha expresado su disposición a enviar ayuda humanitaria. Es un gesto digno y acorde a las mejores tradiciones de nuestro país.

Al enfrentar el genocidio silencioso, no podemos, no debemos, olvidar la enorme solidaridad de esa pequeña/enorme isla en las horas más tristes de la barbarie uruguaya. Hay que tenerlo presente. Para redoblar la solidaridad.

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Opinando N° 3 – Año 15 – Sábado 7  de marzo de 2026